01 septiembre 2009

Caminito de la escuela


En mis épocas escolares (hasta secundaria), el inicio de clases lo marcaba el dos de septiembre. No entrábamos el día primero, porque en aquel entonces, jejeje, el Presidente de la República rendía su informe anual. Aquello era soporífero: radio y televisión unían sus transmisiones y saturaban toda la mañana de nuestro último día de vacaciones. No tenías más opción que ponerte a escuchar tu música en formato cassette o vinilo. También estaban los amigos que nunca fallaban: los libros.

Podría decir que también revisábamos las listas de útiles escolares, pero no recuerdo si esas nos las daban acabando el anterior curso escolar. Me suena más que recién volvíamos a clases, nos daban un listado que en los primeros años de primaria incluía tijeras de punta redondeada, cajas de lápices de colores Prismacolor (mis favoritos eran los Fantasy bicolores y el sueño de toda mi niñez fue tener la famosa caja con 72 colores de Prismacolor, jejeje), resistol blanco 850 (pegamento líquido) que muchos compraban en su presentación del famoso elefantito, hahaha, un bicolor azul y rojo, gomas para borrar, lápices del número 2 (de color amarillo) y por supuesto sacapuntas, bolígrafos Bic la versión transparente (aquí los llamaban Bic Cristal) uno azul y otro rojo. Hasta cuarto de primaria usábamos los cuadernos de forma italiana (marca Scribe, por supuesto), de preferencia, sin espiral. Según recuerdo, sólo los dos últimos años de primaria usábamos los cuadernos de tamaño profesional (aquí llamados tamaño folio). Generalmente, los de cuadrícula chica sólo eran para matemáticas y los demás a rayas (sólo en tercero, llevamos el formato de doble raya, que aquí llaman pautado, con el fin de mejorar un poco nuestra letra). Una de las cosas que más me gustaba era ir a comprarlo todo a la papelería (la famosa Papelera Escolar) . Luego, mi padre se encargaba de forrar mis libros y cuadernos según el gusto de cada profesora: algún año fue con papel manila azul, otras veces con papel lustre verde, otra más fue directamente con papel contact, aquel primigenio plástico auto-adherible.

Las mochilas pesaban como un muerto :p Hasta donde yo recuerdo, no dejábamos ningún libro en la escuela. Así que todos los días, mochila pa' rriba, mochila pa' bajo más cargada que la de un alpinista. A mí me salieron unos curiosos callos en las palmas de las manos, justo en la unión de los dedos, porque no se estilaba mucho eso de cargarse la mochila al hombro. Además, recuerdo que hubo un año o dos, que me empeñé en usar una mochila Samsonite que sí, muy estilosa, pero era la más impráctica del mundo (de color azul y negro, porque tampoco se estilaban las mochilas "personalizadas" con imágenes de artistas o de dibujos animados, acaso había algunas de Hello Kitty pero en su versión más normalita de colores rojo y azul y no las ñoñerías de ahora con todo rosa). No, damas y caballeros, no existían los famosos carritos que ahora abundan tanto. Sólo las maletas llevaban ruedas y eran bastante incómodas de trasladar, porque en la primer rodamiento ya te habías cargado una de las cuatro, hahaha. Los carritos los comenzé a ver hasta que estuve en quinto o sexto de primaria y eso, porque había hijos de azafatas o de pilotos que echaban mano de alguno que sus padres ya no usaran. Pero, sinceramente, más de veinticinco años atrás, eso de la mochila puesta sobre un carrito, era algo más exótico que práctico ;-)

Casi toda la primaria usé libros de la editorial Santillana como complemento para la materia de Español (Lengua, aquí) que mi madre (como muchas otras) los compraba en la Librería Porrúa que estaba casi detrás de la Catedral. Los de inglés (iba a un colegio privado) los comprábamos en la librería American Book de la calle Madero. Una de las grandes ventajas de la reforma educativa que se llevó a cabo en el sexenio de Adolfo López Mateos (1958-1964) con el Plan Nacional del Desarrollo y Mejoramiento de la Enseñanza Primaria es que se buscó garantizar la educación primaria obligatoria y gratuita. Así que se contempló la elaboración y entrega gratuita de libros de texto. Yo pertenecí a la generación de la reforma que hizo el presidente Echevarría y tenía entendido que los primeros libros que abarcaron de 1961 a 1971 eran más completos . Sin embargo, visto lo visto a cabo de los años, me parece que mi generación gozó de una de las mejores épocas del libro de texto gratuito. Antes, sólo los alumnos de primaria gozábamos del privilegio de los libros de texto gratuitos que publicaba la Secretaría de Educación Pública. Colegios privados y públicos por igual recibían sendas dotaciones de libros de español, matemáticas, ciencias naturales y sociales. Generalmente no se retrasaban más allá de la primera semana de clases y recuerdo que me encantaba abrirlos y aspirar su aroma aún a tinta fresca, hahaha.

Todos los años cambiamos de profesora. Es por eso que me llama mucho la atención que en el colegio de Happy Demon acostumbran que sea la misma profesora los tres años de Educación Infantil, por ejemplo. Y a nivel primaria, dos años tienen a la misma. Quizá es un buen método, a fin de cuentas tanto los niños como la profesora llegan a conocerse mejor, pero tampoco daba malos resultados eso de que cada año (en mi caso) nos encontráramos con la aventura de una nueva profesora que podía ser un encanto o una tirana, hahaha. De los seis años de primaria, sólo en quinto tuve un profesor que mucho me temo que era gay de armario, pero muy simpático, hahaha. No se le veía demasiado la pluma, pero a veces afloraba su lado femenino. Aunque también podía tener la más mala leche del mundo cuando algún chiquillo quería subírsele a las barbas. Pero, estoy hablando de otros tiempos, estimados lectores, cuando por más pequeño que fueras, te inculcaban el respeto por los profesores y las autoridades. Cuando los padres no se atrevían a defender al hijo si lo castigaban o si lo expulsaban un día o dos por sus gamberradas. Cuando el profesor, le pesara a quien le pesara, tenía poder y razón.

Las cosas han cambiado, para bien o para mal. El calendario escolar ha variado. En mi tierra, hace una semana que los chiquillos han vuelto a clases. Aquí, el próximo martes vuelven los chiquillos de Infantil y Primaria, los de secundaria y bachillerato lo harán hasta el martes 15. A Happy Demon aún no le dan una lista de útiles, jejeje, pero este año (2do de Infantil, Kinder en México) le han pedido doce libros O_O entre los de inglés, uno por cada vocal, el de religión y los de los 3 trimestres con actividades. Menos mal que aún no lleva mochila y que en el colegio se quedan los libros que utilizará por trimestre :p


Caminito de la escuela,
apurándose a llegar,
con sus libros bajo el brazo,
va todo el reino animal...


(Francisco Gabilondo Soler "Cri-Cri")


http://www.youtube.com/watch?v=iF_oTwCFBG0

2 comentarios:

Maria Amparo dijo...

La vuelta al coleeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!!... por cierto yo empiezo el dia 15 ya... y seguro q al contrario q mucha gente, yo SI tengo ganas de empezar ya y quitarme este letargo de encima :D

MacVamp dijo...

Y yo por fortuna vuelvo a la rutina, hahahaha. No te imaginas cuánto me agotó y me estresó la rutina veraniega. Y no puedes imaginar lo contenta que estoy de que mañana martes ya inicie clases mi Happy Demon :p