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11 junio 2014

Entre 'El Padrino' y 'Los Soprano'




Pocas novelas alcanzan la riqueza y poder de seducción de su famosa crónica periodística titulada Honrarás a tu padre. El poderosísimo relato de Gay Talese es una historia de familia y de Mafia, de inmigración y de asimilación

Para las nuevas generaciones, la historia de la Mafia puede resumirse en una mezcla de El Padrino con Los Soprano. El eslabón que vincula estas historias se llama Gay Talese (Nueva Jersey, 1932), que en Honrarás a tu padre (1971), su épico libro de no ficción sobre el ascenso y la caída de la familia Bonanno, mezcla lo mejor de esos dos mundos: la violencia y el particular código de honor de El Padrino, encarnados en la figura tan despiadada como paternalista de Vito Corleone, con la rutina cotidiana de una familia poderosa de la Mafia que vive en los suburbios de una ciudad norteamericana, como ocurre en Los Soprano. Todo eso, sin embargo, no a través de la ficción sino de una poderosísima crónica de investigación periodística. Después de Gay Talese, eso de que un buen libro de no ficción puede leerse como una novela es un lugar común que se queda corto; pocas novelas alcanzan la riqueza de penetración psicológica y el esplendor de detalles descriptivos de Honrarás a tu padre.

Como todas las historias de la Mafia, el libro de Talese, que le tomó casi siete años de investigación, es un relato de familia. Joseph Bonanno, nacido en 1905, pertenecía a una familia siciliana de alto nivel que emigró a Nueva York a principios del siglo XX; a su regreso a Sicilia, se metió en problemas con Mussolini y volvió a emigrar a Estados Unidos en los años de la Prohibición. Fue durante esos años cuando comenzó su ascenso imparable en la Mafia; el mayor de sus hijos, Salvatore (Bill) Bonanno, nacido en 1932, terminará heredando el negocio. Bill hubiera querido, quizás, ser otra cosa, pero la admiración y la reverencia que le tenía a su padre -lo veía casi como "una deidad"- hicieron que, de manera casi fatalista, no tuviera más opción que hacerse cargo de esa herencia paternal que lo conflictuaba. La historia que cuenta Talese le hace justicia al título: Bill sufre todo el peso de esa admonición bíblica.

Talese comienza Honrarás a tu padre in medias res, con el secuestro de Joseph Bonanno en 1964. Su reaparición un año después provocará una guerra sin cuartel entre varias familias mafiosas en Nueva York. A partir de ese inicio, Talese bifurcará el relato en varios sentidos, sin perder nunca la dirección central de la trama: está la historia de la guerra, que sirve para meternos de lleno en los negocios de la Mafia en la década de los sesenta; está la investigación de las raíces de la Mafia de Nueva York en la Sicilia de principios del siglo XX, que permite explicar el ascenso de Joseph Bonanno y las tradiciones étnicas con que consolida su poder; y está el corazón emocional del libro, en la historia de Bill, que va desde que es un adolescente despreocupado en Arizona al que solo le interesan las chicas, los coches y la ropa, pasa por el momento en que debe abandonar la universidad para obedecer al llamado de su padre e ingresar a la Mafia, y llega a la turbulencia de los años sesenta. Es Bill quien, en enero de 1965, conocerá a Talese, por entonces un reportero de The New York Times, y a quien a lo largo de varios años le contará con lujo de detalles la historia de su familia.

Cuando Honrarás a tu padre fue publicado en 1971, sorprendió a todos: ¿cómo era posible que Talese supiera tanto sobre la Mafia, una organización definida a partir de su código de silencio? Hubo incluso críticos que condenaron a Talese por la cercanía con personajes moralmente detestables: en la nota que sirve de epílogo al libro, Talese habla de su amistad con Bill y dice que lo respeta y comprende, y uno piensa en el parecido con Truman Capote y los asesinos de A sangre fría. También lo criticaron por mostrar de manera demasiado familiar un mundo que debía verse como ajeno, demasiado ajeno. Lo notable de Talese en Honrarás a tu padre es que toma el camino más difícil, que es el de mostrar cómo la familia Bonanno representa a la vez a un grupo étnico -con todas sus tradiciones, con virtudes y debilidades- y a una familia muy norteamericana. Honrarás a tu padre es una historia de mafiosos, pero también una de inmigración y asimilación.

Los alcances del libro de Talese no debían haber sorprendido tanto. Después de todo, a principios de los setenta Gay Talese ya era muy conocido gracias a sus crónicas de principios y mediados de los sesenta -Joe Louis at Fifty, Frank Sinatra Has a Cold-; su mezcla de técnicas de investigación periodística con detalles narrativos más propios de una ficción era tan influyente como A sangre fría o los textos de Hunter Thompson, Tom Wolfe y Joan Didion. Honrarás a tu padre consolidó su reputación como uno de los grandes de un nuevo género de escritura periodística, una nueva forma de hacer literatura que por entonces despuntaba y que no ha hecho más que crecer.


Edmundo Paz Roldán
Babelia
El País
4 de junio de 2011






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24 septiembre 2011

Narcopótamos


Los hipopótamos de Pablo Escobar sobreviven salvajes en Colombia.

De todas las cicatrices absurdas que Pablo Escobar ledejó a Colombia -como la droga, las mafias del narco, la impunidad y los 10.000 muertos-, de todas sus pestes quizás la más absurda sea una colonia de hipopótamos que vaga salvaje por los ríos de Antioquía. Hasta ahora los hipopótamos vivían en África y solo en África. Eso sucede desde que el mundo el mundo, al menos hasta que el narco más importante y despiadado de la historia los importó a su finca Nápoles. Cuando en 1993, unos 4.000 policías consiguieron dar caza al monstruo y le llenaron el cuerpo de balas mientras corría por una azotea, el asunto se fue de madre. Hoy 35 bichos vagan sin ningún tipo de control por la zona asustando a pescadores, poniéndose ciegos de vegetales en los cultivos, flotando al sol, demostrando la determinación por sobrevivir de la naturaleza y la dimensión absurda del ser humano. Ahora son protagonistas de una película.
La dirige Antonio Von Hildebrand, que a los 14 años, en plena época del 'narcoterror', se encontró una mañana que los depósitos de su colegio de Medellín llevaban un regalo de 80 kilos de explosivos. El recado de Escobar le dejó marca, pues sus padres lo mandaron a California a vivir su adolescencia. «Escobar me cambió la vida y quería contar lo que supuso». Investigó su trayectoria, sus sucios quehaceres. Incluso se coló en su casa en la Hacienda Nápoles, su centro de operaciones , ya saqueada en busca de tesoros, roída por la dejadez y la vegetación y se coló en su habitación. Allí había una virgen y se la llevó. Ahora tiene en su mesilla «lo único en el mundo ante lo que se arrodilló Escobar, lo único que lo hizo arrepentirse». Otro símbolo fueron esos hipopótamos asilvestrados que ahora recoge en un documental increíble bajo el nombre 'Pablo's Hippos', proyectado en varios festivales, entre ellos Sundance. En la cinta, Von Hildebrand dibuja un curioso juego entre la historia de los animales y el exceso, la violencia y el absurdo del mundo del narco en su país, encarnado en el que fuera 'pope' del movimiento, Pablo Escobar. «Los hipopótamos y los narcos se parecen mucho. Ambos son gordos, calvos, feos, fuertes, aparentemente inofensivos pero muy peligrosos y su única amenaza son los jóvenes de su manada que quieren arrebatarles el poder», explica.
La historia comienza en 1993. Pablo Escobar era un hombre de sueños grandes, un tipo original. Fue el primer narco político (llegó a ser senador y estuvo invitado en la toma de posesión de Felipe González en el 82) y pretendía que la coca fuera legal. Hasta tenía preparada su marca: Coca Escobar. También jugaba a ser Noé. Ya era uno de los hombres más ricos del mundo y se le llegó a calcular una fortuna de 25.000 millones de dólares. Con esa cartera y el cerebro desastrado no le costó trabajo hacerse con un avión Hércules de transporte militar y traerse desde África más de 200 animales en un viaje con ambiente: un cocodrilo se comió a un camello en pleno vuelo. A aquello le llamaron el narco-arca y los animales terminaron confiscados por el gobierno y confinados en el zoo de Medellín hasta que el 'Patrón' le pagó al guarda un soborno equivalente a cinco años de su sueldo y se llevó su rebaño a casa. Dejó gallinas a cambio en los recintos donde estaban sus mascotas, para curar el orgullo y hacer un chiste. Llegaron leones, gacelas y una pareja de hipopótamos a Nápoles y se hicieron grandes.
También dinosaurios
Cuentan que llegó a tener en aquel campo -convertido en parque temático- más de 2.500 animales. También le gustaban los dinosaurios y llenó aquello de réplicas de aquellos animales. Claro, que los dinos no se reproducen y los hipopótamos sí. Encontraron en el río un ambiente parecido al de África y trajeron al mundo los primeros regordetes mamíferos colombianos de la historia del planeta. Cuando mataron a Escobar, todo se torció. La finca pasó a manos de la administración de estupefacientes, que de coca sabe mucho, pero de animales de África muy poco. Cuando llegaron a arrestarlos, se escaparon dos. 
El resto lo hizo la pasión y la supervivencia: ahora son 35 y algunos se mantienen en los alrededores de Nápoles, pero otros (que ordena cazar el gobierno contra la oposición animalista) son expulsados por la manada y vagan por la zona a más de 100 kilómetros del 'disney-narco' que pretenden montar en la finca de Escobar. Los antiguos machos alfa que se quedan sin grupo tienen que emprenderla río arriba en busca de otras hembras que no encontrarán nunca, absurdos, perdidos y terribles como los narcos derrotados.


Francisco Apaolaza
Las Provincias
3 de septiembre de 2011




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08 junio 2011

Entre 'El Padrino' y 'Los Soprano'

Gay Talese (Foto: Uly Martin)


Pocas novelas alcanzan la riqueza y poder de seducción de su famosa crónica periodística titulada Honrarás a tu padre. El poderosísimo relato de Gay Talese es una historia de familia y de Mafia, de inmigración y de asimilación


Para las nuevas generaciones, la historia de la Mafia puede resumirse en una mezcla de El Padrino con Los Soprano. El eslabón que vincula estas historias se llama Gay Talese (Nueva Jersey, 1932), que en Honrarás a tu padre (1971), su épico libro de no ficción sobre el ascenso y la caída de la familia Bonanno, mezcla lo mejor de esos dos mundos: la violencia y el particular código de honor de El Padrino, encarnados en la figura tan despiadada como paternalista de Vito Corleone, con la rutina cotidiana de una familia poderosa de la Mafia que vive en los suburbios de una ciudad norteamericana, como ocurre en Los Soprano. Todo eso, sin embargo, no a través de la ficción sino de una poderosísima crónica de investigación periodística. Después de Gay Talese, eso de que un buen libro de no ficción puede leerse como una novela es un lugar común que se queda corto; pocas novelas alcanzan la riqueza de penetración psicológica y el esplendor de detalles descriptivos de Honrarás a tu padre.

Como todas las historias de la Mafia, el libro de Talese, que le tomó casi siete años de investigación, es un relato de familia. Joseph Bonanno, nacido en 1905, pertenecía a una familia siciliana de alto nivel que emigró a Nueva York a principios del siglo XX; a su regreso a Sicilia, se metió en problemas con Mussolini y volvió a emigrar a Estados Unidos en los años de la Prohibición. Fue durante esos años cuando comenzó su ascenso imparable en la Mafia; el mayor de sus hijos, Salvatore (Bill) Bonanno, nacido en 1932, terminará heredando el negocio. Bill hubiera querido, quizás, ser otra cosa, pero la admiración y la reverencia que le tenía a su padre -lo veía casi como "una deidad"- hicieron que, de manera casi fatalista, no tuviera más opción que hacerse cargo de esa herencia paternal que lo conflictuaba. La historia que cuenta Talese le hace justicia al título: Bill sufre todo el peso de esa admonición bíblica.

Talese comienza Honrarás a tu padre in medias res, con el secuestro de Joseph Bonanno en 1964. Su reaparición un año después provocará una guerra sin cuartel entre varias familias mafiosas en Nueva York. A partir de ese inicio, Talese bifurcará el relato en varios sentidos, sin perder nunca la dirección central de la trama: está la historia de la guerra, que sirve para meternos de lleno en los negocios de la Mafia en la década de los sesenta; está la investigación de las raíces de la Mafia de Nueva York en la Sicilia de principios del siglo XX, que permite explicar el ascenso de Joseph Bonanno y las tradiciones étnicas con que consolida su poder; y está el corazón emocional del libro, en la historia de Bill, que va desde que es un adolescente despreocupado en Arizona al que solo le interesan las chicas, los coches y la ropa, pasa por el momento en que debe abandonar la universidad para obedecer al llamado de su padre e ingresar a la Mafia, y llega a la turbulencia de los años sesenta. Es Bill quien, en enero de 1965, conocerá a Talese, por entonces un reportero de The New York Times, y a quien a lo largo de varios años le contará con lujo de detalles la historia de su familia.

Cuando Honrarás a tu padre fue publicado en 1971, sorprendió a todos: ¿cómo era posible que Talese supiera tanto sobre la Mafia, una organización definida a partir de su código de silencio? Hubo incluso críticos que condenaron a Talese por la cercanía con personajes moralmente detestables: en la nota que sirve de epílogo al libro, Talese habla de su amistad con Bill y dice que lo respeta y comprende, y uno piensa en el parecido con Truman Capote y los asesinos de A sangre fría. También lo criticaron por mostrar de manera demasiado familiar un mundo que debía verse como ajeno, demasiado ajeno. Lo notable de Talese en Honrarás a tu padre es que toma el camino más difícil, que es el de mostrar cómo la familia Bonanno representa a la vez a un grupo étnico -con todas sus tradiciones, con virtudes y debilidades- y a una familia muy norteamericana. Honrarás a tu padre es una historia de mafiosos, pero también una de inmigración y asimilación.

Los alcances del libro de Talese no debían haber sorprendido tanto. Después de todo, a principios de los setenta Gay Talese ya era muy conocido gracias a sus crónicas de principios y mediados de los sesenta -Joe Louis at Fifty, Frank Sinatra Has a Cold-; su mezcla de técnicas de investigación periodística con detalles narrativos más propios de una ficción era tan influyente como A sangre fría o los textos de Hunter Thompson, Tom Wolfe y Joan Didion. Honrarás a tu padre consolidó su reputación como uno de los grandes de un nuevo género de escritura periodística, una nueva forma de hacer literatura que por entonces despuntaba y que no ha hecho más que crecer.


Edmundo Paz Roldán
Babelia
El País
4 de junio de 2011


Primeras páginas de Honrarás a tu padre, pinchar aquí (pdf)




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10 abril 2011

"La nueva mafia no tiene códigos"

Andrea Camilleri (ABC)


Andrea Camilleri (Porto Empedocle, Sicilia, 1925) tiene ochenta y cinco años y fuma como un carretero. A lo largo de la hora de conversación que mantuvimos, se ventiló cerca de diez cigarros. Por el olor que me llevé puesto, como un traje hecho a medida, al salir de su casa romana, debe ser tabaco negro, negrísimo, al igual que las novelas de su serie sobre el comisario Montalbano, que le han hecho famoso en medio mundo y merecedor, a sus ochenta y cinco años, de un club de fans que para sí quisieran los ídolos adolescentes, y no digamos otros escritores de sesudo fuste literario, hasta el propio Camilleri cuando se pone serio y se convierte en ese otro autor que se trae entre manos, de culto entre el culteranismo italiano, o siciliano. Busquen su página web (www.vigata.org) o tecleen su nombre en Twitter y empiecen a leer comentarios de este tipo: «Ayer, sniff, me leí lo último que me quedaba de Montalbano. Espero que no tarde en publicar algo nuevo, y lo siento porque es como despedirte de un viejo amigo. He disfrutado mucho de sus libros, que seguro no son lo mejor del género, pero lo cierto es que te enganchan sus historias y personajes» o «Para los incondicionales, como yo, de Montalbano, en marzo sale a la venta la última novela traducida, El campo del alfarero. Estoy deseando ir a comprala» o, cercano a la desesperación, «Un amigo que trabaja en una librería me comentó ayer que no hay noticias de la última de Camilleri, tiene entendido que sale en junio ¡¡¡No puedo/quiero esperar!!!». No esperéis más, que ya está aquí. El crimen según Camilleri y Montalbano, su álter ego en las cuestiones policiacas.

La novela negra o policíaca goza de los parabienes del público, vive un eterno «boom», pero sus grandes protagonistas se retiran, para disgusto de sus miles de seguidores. El sueco Henning Mankell ha jubilado por enfermedad al archifamoso Wallander. ¿A su Montalbano le llegará también la hora de la despedida?

No, no creo que haya un deseo de anunciar un final. Hay más bien cierto cansancio del personaje. Cansancio que él atribuye a la edad, aunque en realidad no es consecuente. Nació en 1950, con lo que hoy tendría 61 años. Si estuviéramos en el siglo XIX sería un hombre muy anciano, pero en nuestra época sigue siendo un hombre inteligente, válido. Está cansado de su trabajo, de la estupidez de los delitos, de la estupidez dominante.

¿Al cabo, una tendencia inevitable hacia el escepticismo, el único y último refugio?

Yo he intentado hacer un personaje que no permanezca inmutable en el tiempo, que madure con los años. Ahora bien, Montalbano padece ciertas particularidades. Por ejemplo, el mal tiempo le pone de mal humor. Es misógino (Nota: ¿No será misántropo? :/ ). No le gusta la compañía de los demás. Si él acumula todos estos elementos asociales y le añade el tener que tratar a diario con una materia que esencialmente le repugna, el homicidio, está claro que lo único que puede hacer es defenderse con cierto falso cinismo o con fingida ironía. Pero, luego, se resiente, no permanece indiferente frente al horror, al homicidio, a la falta de piedad.

Hablando de clásicos de las novelas policiacas europeas, ¿se parece Montalbano a otros comisarios e inspectores, pongamos el ejemplo de Maigret?

Sí que es deudor de Maigret, de Simenon. En Italia un detective privado no tendría la libertad de maniobra que tiene un comisario de policía, así que, cuando decidí escribir la primera novela policiaca, pensé enseguida en un comisario, y no en un detective. Los comisarios de policía en Italia son gente muy corriente, buenos burgueses, y enseguida se hace una comparación con Maigret, pero hay que intentar diferenciarlos. Maigret está casado, y Montalbano, no. Maigret es eterno, a su alrededor ocurre de todo: los alemanes conquistan Francia, y luego Francia es liberada. A Maigret nada le importa lo que ocurre en el mundo que tiene a su alrededor, en cambio a mi personaje le interesa el mundo que le rodea. En común tienen el gusto por la buena cocina: a Maigret, la brasserie o lo que le prepara la señora Maigret; digamos que la novia de Montalbano ni siquiera sabe cocinar. Por lo que respecta al método de investigación de Simenon, nada le debe. El método de investigación de Maigret consiste en ponerse de parte del muerto, estudiar el ambiente; el método de Montalbano es mucho más racional.

¿Qué hay de Camilleri en la personalidad de Montalbano?

Nada. Absolutamente nada. Es un personaje imaginario. Bueno, en realidad, no es tan imaginario, pero desde luego, nada mío hay. Después de la cuarta novela de Montalbano mi mujer me dijo: «¿Te das cuenta de que con Montalbano estás haciendo un largo retrato de tu padre?». Yo reflexioné y terminé por darle la razón, así que lo único mío que hay en Montalbano es que yo no soy el padre de Montalbano; si acaso, le he dado a Montalbano los rasgos de mi padre.

La mafia está en el origen de los crímenes que se suceden en sus novelas. Pero, lo mismo que Montalbano ha cambiado con el paso de los años, la mafia de ahora no es la misma que la de antes o, al menos, así parece darlo a entender. ¿Cualquier tiempo pasado, incluso para el crimen, fue mejor?

El pasado de la mafia nunca ha sido bueno, pero hay una diferencia entre la vieja mafia y la nueva mafia. En efecto, Montalbano, cuando tiene relaciones con la mafia, las tiene con mafiosos muy ancianos, sus interlocutores han sido los ancianos jefes y, desde luego, no los jóvenes jefes de la mafia de hoy. Los antiguos jefes tenían un código, que a nosotros puede parecernos una locura, pero que era respetado por ellos mismos. No obstante, la mafia que surgió luego es la mafia de las masacres, la de Totò Riina, Bernardo Provenzano, Leoluca Pagliarella. Una mafia de matanzas, que no mira a la cara. La nueva mafia no conoce las reglas y no tiene códigos. Esta es la diferencia fundamental. En los dos casos se trata de asesinos, pero a mí un viejo mafioso me dijo: «Cada vez que nosotros nos veíamos obligados a matar a alguien, lo hacíamos por necesidad, y lo considerábamos una derrota, porque no habíamos conseguido persuadirlo de otra forma». La vieja mafia sentía un enorme respeto por los representantes de la ley que eran íntegros. Me inclino casi a pensar que la mafia verdadera, la de antes, no hubiera matado a Falcone o Borsellino, o, si lo hubiera hecho, el jefe de la mafia en persona habría apretado el gatillo, de hombre a hombre, no confiándoselo a unos sicarios.

Montalbano es un comisario que usa los libros y sus lecturas para resolver los casos. Un hombre culto. En el último título editado en España, «El campo del alfarero», recurre a una obra suya, del propio Camilleri, para llegar al final de la trama. ¿Necesitaba hacerse un autohomenaje? ¿No le basta con todo lo que le quiere el público?

[Con ironía:] De un autor que se llama Camilleri... Es un autohomenaje, sí. Como muchos lectores me escriben: «Yo nunca había leído un libro, pero empecé a leer a Montalbano y me apasionó. Ahora que he terminado con Montalbano, ¿qué libros leo?». Entonces yo les escribo: «Lean los libros que lee Montalbano, porque da buenos consejos de lectura».

Pienso que sus novelas, más que policiacas, son costumbristas.

Exactamente. Es un intento de pasar de contrabando un cuadro de la sociedad italiana de hoy a través de novelas policiacas. La importancia de la novela policiaca mediterránea es precisamente esta. Los autores de hoy –Lucarelli y yo en Italia, otros en Francia o en España– pretendemos contar la sociedad de hoy atrapando a los lectores con el anzuelo de la novela policiaca.

Camilleri no solo es Montalbano y su larga serie de novelas por él protagonizadas, también es un escritor de culto y cultista. ¿Cómo concilia ambas caras?, ¿se miran frente a frente o de reojo?

Se concilian en mí desde el momento que escribo lo uno y lo otro. Si para los lectores se da el caso de que no se concilian, me reconozco más en las obras que no son de Montalbano. Por ejemplo: el lenguaje de una novela como Il re di Girgenti o de otros trabajos históricos, es más complicado, más difícil de afrontar para alguien que no sea siciliano. En las novelas policiacas he preferido simplificar bastante mi lenguaje.

En una conversación con el fallecido Vázquez Montalbán, de cuyo nombre viene el de Montalbano, señala: «A veces siento que me he convertido en una moda de cretinos». ¿Sigue pensando lo mismo?

No, como si fuesen cretinos, no. No llego a tanto, pero me agrada que una de mis criaturas, una de mis novelas, tenga tanto éxito en todo el mundo, no solo en Italia. Aunque hay veces que no lo entiendo. Por ejemplo, me han llegado ocho contratos coreanos para publicar allí a Montalbano. No obstante, que me perdonen: ¿pero qué le ven los coreanos? Luego está el hecho de que los fans de Montalbano son también sus más severos críticos. Un lector ha llegado a escribirme: «Tú no puedes prestar tus ideas políticas a Montalbano, porque Montalbano ya no te pertenece. Ahora Montalbano es nuestro».

En definitiva, le niegan la palabra y sus opiniones. No obstante, en estos momentos de la sociedad italiana, ¿qué papel pueden jugar los intelectuales y los escritores?

No hay una norma, cada uno hace lo que le parece. Yo creo que el papel del intelectual es interesarse también, y sobre todo, por la sociedad en la que vive, y en los momentos históricos que se cruzan en su vida. No creo que la función de los intelectuales o los escritores sea permanecer ausentes o lejanos. Si alguno quiere permanecer encerrado en su habitación mirándose el ombligo y nos ofrece una obra maestra de la literatura, tampoco pasa nada. No hay ninguna obligación, depende de la conciencia de cada cual.

Supongo que estará aburrido de que le pregunten por Berlusconi, pero tal y como está el patio en Italia, no tengo más remedio.

No estoy aburrido, porque está bien que todos sepan quién es Berlusconi. Hay libertad para expresarlo. Los escritores e intelectuales no estamos bajo una dictadura, estamos bajo una deformación del régimen democrático. Yo puedo hablar mal de Berlusconi sin acabar en la cárcel, cosa que no sucedería si en lugar de Berlusconi estuviera Mussolini, o Franco en España. De modo que no estamos en ese nivel, nos encontramos en lo más insidioso de la corrupción de la democracia, y mientras podamos hablar, hablamos.

Pues explíqueme el surrealismo en el que vive inmersa Italia.

Berlusconi ha sido elegido con mayoría, ayudado por una ley electoral difícil de explicar que permitía que si tenías un voto más, te correspondían 50 diputados más. Y esto es una degeneración de la democracia. Poco a poco, se ha ido desvelando el verdadero rostro de Berlusconi, pero se ha desvelado cuando ya los italianos se estaban desilusionando de él. Desde hace un par de años, los italianos han empezado a comprender que el Gobierno solo ha hecho leyes a su favor, para evitar enfrentarse al juicio de los tribunales. Ahora en Italia se ha producido una fuerte reacción contra él: ha habido manifestaciones espontáneas, con millones de personas. Pero hay una auténtica fractura entre la Cámara, es decir, los diputados elegidos hace dos años, y la realidad actual del país. La realidad actual no refleja la de los diputados elegidos en la Cámara. El Parlamento sigue funcionando como si nada hubiera cambiado desde hace dos años, pero ha cambiado mucho. Si hoy se celebraran elecciones, Berlusconi correría un gran riesgo de no ser elegido. Hemos llegado al absurdo. La pregunta que yo plantearía a los italianos es esta: ¿a un señor acusado cuatro veces de ser un pederasta y en espera de juicio, le ofrecerías la posibilidad de hacer una nueva reforma de la ley sobre la pederastia?

España tampoco está para dar muchas lecciones, pero la imagen que se ofrece de su país a veces roza una comedia al estilo de Dino Risi.

La realidad italiana es difícil de comprender, entiendo perfectamente que se pueda tomar por una comedia, solo que es una tragicomedia, porque la deuda pública sube a niveles aterradores; el paro lo mismo, tres de cada cuatro jóvenes están desocupados; la renta de las familias baja cada día; dos de cada tres familias no llegan a fin de mes. Berlusconi dice que es culpa de la crisis mundial. Desde luego, la crisis mundial ha influido, pero la pasividad total de nuestro Gobierno ha hecho que hoy seamos un país al borde de un abismo, desde el punto de vista del empleo, de las fuerzas de trabajo, de la calidad de la producción, de las exportaciones, desde el punto de vista de la calidad de vida que perdemos. Este señor promete continuamente esperanzas y ha hurtado cualquier futuro a los italianos. El problema ya no es Berlusconi, sino cómo se recuperará Italia de este tsunami representado por Berlusconi cuando se descubra el estado en que está Italia, y cómo se puede dar una moral cuando se ha perdido cualquier sentido de la moral.

Pasemos página. ¿Sigue escribiendo todos los días?

Sí, estoy escribiendo otro libro. Escribo todos los días. Me levanto a las seis de la mañana y trabajo durante cuatro horas maravillosas, antes de que empiecen las llamadas. Soy un empleado de la escritura.


El campo del alfarero, Andrea Camilleri, Salamandra 221 páginas, 14 euros

Laura Revuelta
ABC
1 de abril de 2011





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08 febrero 2011

La historia de don Alejo Garza

Hay un episodio reciente que ha pasado inadvertido para la mayor parte de los medios de comunicación españoles. Quizá porque no es modelo de mansedumbre y buen rollito, y resulta socialmente incorrecto al haber pistolas, escopetas y toda clase de armas de por medio. Y en este país imbécil que habitamos y que nos habita, de ahí a llamarle ultraviolento y facha -etiqueta adhesiva polivalente- a su protagonista, incluso a quien se refiera a él, hay menos que el canto de un euro. Pero me importa un carajo. Como decía mi abuelo, hay cosas que alientan la virtud, o al menos cierta clase de ella, aunque no se trate de la que anda al uso. Así que, bueno. Quien sepa ver virtudes en esta historia, que las aproveche. Y el que no, pues oigan. Que le vayan dando.

Se llamaba Alejo Garza Támez, tenía 77 años y era empresario maderero con rancho en Tamaulipas, México. Nadie le había regalado nada: llevaba toda la vida trabajando, y cuanto tenía lo ganó con sudor y trabajo. Aficionado a la caza y la charla con los amigos, era respetado por sus vecinos; de esos hombres cuyo apretón de manos y palabra valen más que un contrato firmado. Su desgracia fue que, en los últimos tiempos, Tamaulipas, como buena parte de México, se ha convertido en territorio comanche: narcos hasta en la sopa. Y hace dos meses, el sábado 13 de noviembre, con precisión de corrido de los Tigres del Norte, los sicarios del cártel de allí fueron a decirle muy gallitos que ahuecara. Que su propiedad les interesaba, y que debía arreglarse con ellos. Veinticuatro horas para pensarlo, dijeron. Luego aténgase a las consecuencias. Que, tal como andan las cosas en esa tierra, se resumían en una: velatorio con cuatro cirios encendidos en las esquinas y ataúd en medio. El suyo.

Don Alejo se lo pensó, en efecto. Con casi ochenta tacos de almanaque, concluyó, lo mío anda más que amortizado. Se le hacía cuesta arriba cambiar de rancho, a su edad. Así que, parafraseando a Cervantes, se dijo aquello de balas tengo, lo demás Dios lo remedie. Hasta aquí hemos llegado. Reunió a los trabajadores del rancho, les pagó lo que les debía, y ordenó que al día siguiente no fuese ninguno a trabajar. Quiero estar solo, dijo. Luego hizo recuento de armas y municiones -ya he dicho que era cazador- y pasó el resto del día en preparar la casa para su defensa, poniendo barricadas en las puertas y disponiendo escopetas y cartuchos para disparar en cada ventana. La noche fue larga, de poco sueño y mucha alerta, atento a cualquier ruido exterior. Supongo que se quitaría el frío con una botella de tequila y mataría las horas con cigarrillos. Tal vez había dejado el tabaco años atrás, por la salud, y volvió a fumar esa noche. Es así como imagino a don Alejo: sentado en la oscuridad con un rifle semiautomático entre las piernas, los bolsillos llenos de cartuchos, un tequila en una mano y la brasa roja de un cigarrillo en los labios, entornados los ojos para escudriñar la noche, atento a los sonidos del exterior. Recordando a ratos su vida. Esperando.

A las cuatro de la madrugada sonaron motores. Bajando de varias camionetas, armados hasta los dientes con fusiles de asalto y muy seguros de sí, como suelen, una veintena de sicarios se encaminó a la casa, gritando que tomaban posesión del rancho. Que todo el mundo saliese afuera, con las manos en alto. Entonces, en el interior, don Alejo apuró el tequila, apagó el último pitillo con el tacón de sus botas de piel de iguana y empezó a pegar tiros.

Fue un verdadero combate, largo e intenso. Hasta granadas usaron. Desde los ranchos cercanos se oyó mucho rato el crepitar de las balas y el retumbar de las explosiones. Don Alejo vendía cara su veterana piel. Y cuando a la mañana siguiente tropas de la Marina mejicana llegaron al lugar, aquello parecía un campo de batalla. La casa todavía olía a pólvora, acribillada por centenares de disparos e impactos de granadas. El interior, destrozado a tiros, se veía alfombrado de casquillos de bala disparados por don Alejo; que yacía muerto junto a una ventana, con el rifle todavía cerca. Se había llevado por delante a cuatro gatilleros, cuyos cadáveres estaban tirados delante de la casa. Dos sicarios más, gravemente heridos, a los que sus compañeros habían dejado atrás por creerlos muertos como los otros, vivieron lo suficiente para contar la historia. El viejo peleó como una fiera, dijo uno. Hasta el último cartucho.

Colorín, colorado. Ésta es la vida y la muerte, real como la vida y como México mismo, de don Alejo Garza Támez. Si el ejemplo es edificante o no, allá cada cual con lo que entienda. Yo me limito a contar la historia de un abuelete de Tamaulipas a quien los poderosos -los narcos, en su caso- dijeron que se hincara de rodillas, y no quiso. Le daba pereza.


Arturo Pérez-Reverte
Xl Semanal
23 de enero de 2011



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Defiende su rancho del narco hasta la muerte (pinchar aquí)





http://www.youtube.com/watch?v=fGsQJt94qVc





http://www.youtube.com/watch?v=c9KgCW6ezdY





http://www.youtube.com/watch?v=vU3Pa6cX_Uo





http://www.youtube.com/watch?v=XdzOrRHnR2Q





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12 enero 2011

Caricaturistas vs. Violencia


Los caricaturistas mexicanos lanzan una campaña contra la violencia en el país


Varios de los humoristas gráficos más importantes de México lanzaron este lunes, en los diarios para los que trabajan, una campaña contra la ola de violencia que hay en el país y que, desde fines de 2006, ha dejado más de 30.000 muertes, según datos oficiales.

Los lemas "No + sangre" y "Basta de sangre" son repetidos este lunes en las viñetas de los principales diarios mexicanos por los humoristas, que critican así la estrategia de lucha frontal lanzada por el Gobierno del presidente Felipe Calderón contra la delincuencia organizada.

Según dijo hoy a la emisora MVS Eduardo del Río, más conocido como "Rius" y promotor de la campaña lanzada hoy, se trata de un "llamado romántico" a que los mexicanos "se manifiesten de alguna forma" y que "dejen de estar con los brazos cruzados y callados".

En su opinión, es "inconcebible" la actual situación que vive México.

En El Universal, el humorista Rogelio Naranjo coloca a una calavera vestida con harapos en medio de un charco de sangre, con una pancarta que dice "No + sangre".

En el mismo diario, Helio Flores dibujó una mano con una cartulina ensangrentada con el lema "Basta de sangre" y en pequeño reproduce "No más sangre" en una viñeta sobre un terreno baldío donde yacen dos calaveras.

La Jornada pone en su portada esa misma leyenda, la central de la campaña, sustituyendo la palabra "sangre" por una mancha roja que salpica el mensaje.

En páginas interiores hay una caricatura de Rafael Barajas, "El Fisgón", con el presidente Felipe Calderón vertiendo sangre de un corazón que sujeta en su mano a una taza, que rebosa y cae sobre la parte baja de la escena, donde se lee "Basta de sangre".

Finalmente, en su serie de fábulas de policías y ladrones, que publica el periódico Reforma, José Trinidad Camacho, más conocido como "Trino", da vida a un ladrón que comete un robo sin pistola y ante el cual la víctima ofrece una bolsa de dinero para que se vaya sin herirla y ésta le da las gracias por no ser violento.

El pasado fin de semana supuso un inicio sangriento de este 2011, con varios episodios de violencia en todo el país, de los cuales los más graves fueron los de la turística ciudad de Acapulco (en el sureño estado de Guerrero), donde 28 personas fueron asesinadas, quince de ellas decapitadas, desde el viernes por la noche.

Según datos ofrecidos por la Procuraduría General de la República (PGR, Fiscalía) el pasado 16 de diciembre, en 2010 hubo en México 12.456 muertes violentas en todo el país, en su mayoría asociadas con el crimen organizado.

Desde que el presidente Felipe Calderón asumió el poder el 1 de diciembre de 2006 hasta entonces la cifra es de 30.196 homicidios.


EFE
10 de enero de 2011


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No, no voy a cambiar mi imagen de perfil en Facebook (como ya lo han hecho varios) para mostrar el cartelito ese que intentar exigir no más violencia, no más sangre en mi México querido... En todo caso, deberíamos exigir un cambio total de gobierno en todas las entidades y por supuesto, el central (y no vale que vengan y digan que aún no es tiempo de elecciones generales). Deberíamos exigir que se erradique la corrupción. Yo prefiero que gobierne un hombre que ha salido del pueblo y que ayuda a su gente a cara descubierta (muchos saben a quiénes me refiero y saben que son los primeros en ayudar a sus comunidades, en construir escuelas, hospitales e inclusive dan préstamos a quien lo solicite y salvan a los campesinos que se mueren de hambre esperando que papá Gobierno les eche una mano) que un "político" sin importar el color de su partido.

Prefiero que México se una para exigir una verdadera renovación y no para mostrar "repudio" a través de cartelitos... Si verdaderamente la gente está harta y quiere hacer algo por su tierra, debería exigir que haya elecciones anticipadas y de ahí pal' real como dicen los abuelos mexicanos. Depuración de las altas esferas políticas, verdadera concienciación de ayudar al más pobre, de rescatar el campo y de dejar de asumir con todo lo que esto conlleva, que México es el principal dealer de Estados Unidos.

La pobreza es la verdadera causante de los males en mi tierra. Y la ambición del más jodido que prefiere vivir cinco años como rey que cincuenta como buey. Esta es la única consigna que hemos aprendido a través de la historia de un país que ha podido pelarle los dientes no sólo a su vecinos del Norte, sino al mundo entero, pero que ha sido dirigido por ladrones y por egoístas.




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12 diciembre 2010

El capo que administraba 'justicia divina'


Moreno González era el primero den la lista de los más buscados (EFE)


Se mostraba como un mesías preocupado por sus paisanos, pero a Nazario Moreno González, alias 'El Chayo' y líder del cártel de La Familia, se le conocía más por invocar "justicia divina" contra el enemigo a través del plomo escupido por los AK-47 de sus sicarios.

También conocido como 'El más loco', encontró ayer la muerte en un largo tiroteo con las fuerzas de seguridad mexicanas, en un altercado de más de 24 horas en su natal Apatzingán, uno de sus feudos del sureño estado que le servía de base, Michoacán.

El capo nació el 8 de marzo de 1970, y fue arrestado por primera vez en 1994 en McAllen (Texas, Estados Unidos). Se le detuvo temporalmente por introducir marihuana bajo las órdenes de Carlos Alberto Rosales, alias "El Tísico", actualmente preso.

Posteriormente, en 2003, se le acusó en el mismo lugar por narcotráfico, ante lo que huyó a México, donde empezaría a construir su faceta de líder criminal "pseudorreligioso".

Según diversas fuentes, ha adoctrinado en temas evangélicos a numerosos miembros de su organización, reclutados a través de clínicas que abrió, irónicamente, para tratar adicciones.
En vez de drogas, armas

Una vez limpios, se les prohíbe consumir drogas y alcohol, y pasan a formar parte de 'La Familia'. Reuniones de oración y prácticas de tiro forman parte de su disciplina habitual.

El grupo dio un importante salto en la escala del contrabando de droga en 2004, a través de una alianza con el norteño y poderoso cártel del Golfo, operando en su nombre bajo el nombre de 'La Empresa'.

Ofrecía préstamos a campesinos, empresas, escuelas e iglesias, y proporcionaba diversos apoyos sociales entre los más desfavorecidos. Así se ganó cierto respaldo entre los sectores populares de Michoacán, lo que le proporcionó al cártel una importante red de informantes y colaboradores, inclusive en las esferas política y policial.

La ruptura con "los del Golfo" sobrevino en 2006 por el deseo de los michoacanos de volar solos, y la camaradería entre delincuentes se transformó en guerra abierta. Había nacido, como tal, 'La Familia'.

Enfrentados violentamente desde entonces a 'los Zetas' -antes brazo armado del Golfo, hoy cártel independiente- y al grupo criminal de los 'hermanos Beltrán Leyva', la organización comandada por Moreno González mantiene vínculos con el 'cártel de Sinaloa' y el de 'Tijuana'.

De acuerdo con diversos especialistas, el cártel mezcla su principal negocio, tráfico de cocaína, marihuana y drogas de diseño por México y EEUU, con el secuestro y la extorsión, siempre empleando una violencia extrema.

En 2006, varios sicarios lanzaron cinco cabezas sobre la pista de baile de un club nocturno, junto a este mensaje: "La Familia no mata por dinero, no mata mujeres, no mata a personas inocentes, sólo los que merecen morir. Sepan que esto es la justicia divina".

Tras una serie de desafíos al Gobierno -que ofrecía una recompensa de 2,4 millones de dólares por 'El Chayo'-, La Familia sufrió en 2009 una serie de fuertes golpes de las fuerzas de seguridad.

El presidente Felipe Calderón, nativo de Michoacán también, mandó al estado en agosto de 2009 miles de soldados y policías, en represalia por el asesinato de doce policías federales y la osadía pública del cártel. 'El Chayo' tardó un año y cuatro meses en caer.


EFE
elmundo.es
12 de diciembre de 2010


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Dos cosas a destacar de este narco:

1. Abría clínicas de rehabilitación y ahí captaba a sus sicarios a los que posteriormente les prohibía consumir drogas y alcohol.

2. "Ofrecía préstamos a campesinos, empresas, escuelas e iglesias, y propor...cionaba diversos apoyos sociales entre los más desfavorecidos. Así se ganó cierto respaldo entre los sectores populares de Michoacán, lo que le proporcionó al cártel una importante red de informantes y colaboradores, inclusive en las esferas política y policial."

El segundo punto ya lo he escuchado en más de una ocasión con otros narcos y es uno de los argumentos que más me gusta esgrimir cuando se habla de estos temas. No es que se trate de "admiración" sino de hechos reales, palpables. Los narcos hacen mucho más por los desfavorecidos que el mismo gobierno.



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07 septiembre 2009

El decálogo del perfecto mafioso


El decálogo del perfecto mafioso, los derechos y deberes para formar parte de la Cosa Nostra, la mafia siciliana, era uno de los documentos que llevaba siempre consigo el último padrino, Salvatore Lo Piccolo, arrestado el pasado lunes tras 25 años como fugitivo. En el maletín de piel de Lo Piccolo, considerado el heredero del jefe de jefes de la Cosa Nostra, Bernardo Provenzano, la policía ha hallado un texto, escrito a máquina y en mayúsculas, con el escueto y preciso título de 'Derechos y Deberes'. Abajo, una lista con los diez mandamientos, las reglas que jamás se pueden transgredir para tutelar la organización y para garantizar la fidelidad, obediencia, moderación y sobriedad que caracterizan a un "hombre de honor".

El primer mandamiento prohíbe "prestar dinero directamente a un amigo" y aconseja, si es necesario, hacerlo a través de una tercera persona. El segundo es que "no desearás a la mujer del prójimo".

El tercer mandamiento prohíbe cualquier tipo de relación con la policía y, además, el verdadero "hombre de honor" tampoco se deja ver por bares y círculos sociales, como explica el cuarto. Y, si el deber le llama, tiene que estar disponible en cualquier momento, incluso, cita el quinto mandamiento, "si su mujer está a punto de parir".

El documento, entre decálogo mafioso y manual de buenas maneras, exige a los hombres de la Cosa Nostra "puntualidad" y el respeto "de manera categórica" de todas las citas. En el séptimo, tras prohibir desear a la mujer del prójimo, se exige "el respeto a la esposa". El octavo obliga a "decir la verdad" a cualquier pregunta y en cualquier situación.

Mientras, el noveno hace referencia a una de las reglas de la "dignidad" mafiosa: se puede matar, extorsionar, traficar, pero nunca "robar el dinero de otras personas o de otros clanes mafiosos".

El decálogo se completa con un mandamiento más complejo, en el que se dan indicaciones precisas sobre quién puede formar parte de la Cosa Nostra o, más bien, quién no podrá jamás entrar en la "familia". La organización no permite la entrada "de quien tiene un familiar en las fuerzas del orden", quien ha "traicionado sentimentalmente" a la mujer, tiene "un mal comportamiento o no demuestra valores morales".

Esta hoja formaría parte de un ritual de adhesión a la Cosa Nostra, un texto para leer o aprender de memoria y recitar antes de entrar en la organización. Entre los papeles de Lo Piccolo también se ha encontrado una estampa con una imagen religiosa y la frase: "Juro ser fiel a la Cosa Nostra y, si la traiciono, que se quemen mis carnes como se quema esta estampita".

Los documentos que llevaba consigo Lo Piccolo se están convirtiendo en una auténtica mina de oro para comprender el universo mafioso y para continuar la batalla contra el crimen organizado. La literatura mafiosa y también las declaraciones al juez de algunos "arrepentidos" de la Cosa Nostra habían hablado siempre de la existencia de un código de honor, pero ahora, tras el arresto de Lo Piccolo, se tiene la prueba material.


EFE
7 de noviembre de 2007

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Lista de mandamientos de Cosa Nostra, con normas rígidas en moral sexual y social.

Los mafiosos, entre ellos, se llaman 'uomini d'onore', hombres de honor. Aunque se maten y sean capaces de las peores atrocidades, se consideran parte de una sociedad exclusiva, con unas reglas propias, que les coloca por encima del bien y del mal. Son la 'onorata società', su cosa particular, Cosa Nostra. Incluso se denominan a sí mismos 'cristianos' y la proximidad con lo religioso, en el aspecto más folclórico, no hace más que adornar esta paradoja. El conservadurismo de la sociedad siciliana y la complicidad de muchos hombres de la Iglesia con la mafia han alimentado este peculiar sistema moral.

Por eso no es una sorpresa el descubrimiento de un auténtico decálogo, los diez mandamientos del buen mafioso, entre los papeles de Salvatore Lo Piccolo, el 'capo' detenido el lunes. Sí lo es que estuvieran mecanografiados en un folio bajo el título de 'Derechos y deberes', pues son cosas que maman desde niños.

Leyendo la lista puede sorprender la asombrosa ambigüedad, hasta el punto de la mojigatería, de unos tipos que viven de cargarse gente. No ir de bares, no engañar a la mujer,... Hay que rascar un poco para comprender que la base de estas reglas es la confianza.

En este mundo criminal fiarse del camarada es fundamental para que el invento funcione y sobreviva. Todo lo que implique doblez o falta de disciplina y fidelidad es una amenaza. En el aspecto familiar hay más razones. Una esposa despechada puede ir a la Policía.

Por eso no es rara la endogamia, mafiosos que se casan con hermanas o primas de otro, pues ya conoce el percal. Y es normal que un sicario pida permiso al jefe para casarse.

Últimamente, según escuchas grabadas el año pasado, las familias de EE. UU. mandan a sus chicos a Sicilia a pasar una temporada para que aprendan valores. Son varios los testimonios de mafiosos sicilianos que vuelven asustados de Nueva York por la ligereza y el exhibicionismo de sus 'primos' americanos.

En Cosa Nostra, la discreción absoluta y decir la verdad son reglas sagradas. Si no, el castigo es la muerte. Es muy fácil 'cagarla' y de ahí el estilo enigmático de las conversaciones entre 'hombres de honor', reflejado en los silencios y gestos de las películas. En la práctica, el precepto se traduce en no mentir. Como contó Buscetta, primer 'arrepentido' de Cosa Nostra y quien dio al juez Falcone las claves para comprenderla, «el mafioso vive en el terror de ser juzgado». Todos vigilan a todos.

Ritual

El honor es el aura de respetabilidad que tiene cada mafioso, porque obedece y se comporta como se debe. El ritual de iniciación es algo muy serio. Se quema una estampita, generalmente de la Madonna, y se pronuncia un juramento. Lo Piccolo también tenía un papel con la fórmula, similar a otras: «Juro ser fiel a Cosa Nostra. Si traicionara, mis carnes tienen que arder como esta imagen».

Sandro Lo Piccolo, hijo del capo, tenía en los bolsillo diez imágenes de santos y crucifijos. Además de la superstición, algo habitual entre mafiosos, quizá iban a servir para iniciar a nuevos cachorros. Encima de la nevera de la casa donde les arrestaron había un San Francisco con el niño Jesús en brazos.

El honor se acumula por obediencia y fiabilidad. La primera prueba es matar a alguien. Luego se va subiendo. Es escalofriante el relato del hombre que ejecutó uno de los más terribles crímenes mafiosos, el secuestro y asesinato del pequeño Giussepe Di Matteo. Era el hijo de 14 años de un arrepentido y estuvo secuestrado más de dos años, atado en un chamizo, hasta que fue estrangulado y disuelto en ácido. Lo que sintió su asesino fue esto, según confesión propia: «Hacía carrera, estaba tocando el cielo con la mano».


Íñigo Domínguez,
Corresponsal en Roma,
El Diario Montañes
8 de noviembre de 2007






http://www.youtube.com/watch?v=buw2zB4HAP8

06 septiembre 2009

Corleone quiere 'limpiar' su nombre

Fachada del Central Bar en Corleone con el cartel con una escena de la película El Padrino (Foto: Roberto R. Cataluña)


Ha inspirado novelas y películas míticas y en sus calles han crecido algunos de los líderes mafiosos más poderosos de la historia del crimen organizado. Sin embargo, los habitantes de este pueblo de 11.000 habitantes situado en el corazón de Sicilia están cansados de que su nombre se asocie siempre con la mafia y han lanzado varias iniciativas para que los turistas que la visitan acudan también atraídos por su naturaleza y su patrimonio artístico. Al fin y al cabo, Corleone es conocida como la 'Ciudad de las cien iglesias'.

Corleone adquirió fama internacional gracias a 'El Padrino', la novela de Mario Puzo que Francis Ford Coppola llevó al cine con enorme éxito. Don Vito Corleone estaba basado en un personaje real, Don Carlo Gambino, nacido en Palermo.

Sin embargo, los cinéfilos que se acerquen al pueblo buscando los escenarios de la célebre trilogía quedarán decepcionados ya que Coppola nunca rodó en el pueblo. Las escenas que se rodaron en Sicilia se grabaron en Palermo y Savoca, un pueblo cercano a Messina. Aunque sí hay una curiosidad que les llamará la atención: los abuelos de Al Pacino, uno de los protagonistas de la saga, -interpretó a Michael, hijo de Don Vito- nacieron en Corleone.

La única referencia a la película se encuentra en una de las plazas del pueblo. Un cartel con los protagonistas de 'El Padrino' da la bienvenida al Café Central, decorado con fotos y objetos del film. Los dueños del bar han sacado partido a la popularidad del pueblo comercializando su amaro (típico licor italiano) con el nombre de 'El Padrino', que se puede adquirir a 11 euros la botella. Otra empresa ha creado también el 'Amaro Don Corleone', disponible en otras tiendas de la localidad.

Pero, aparte de la ficción -aquí se encuentra el Castillo Soprano- , lo cierto es que Corleone ocupa un lugar destacado en la historia de la mafia gracias, sobre todo, a dos de sus vecinos: Salvatore 'Totò' Riina, que gobernó la banda de Los Corleoneses durante 20 años hasta su detención en 1993, y Bernardo Provenzano, que tomó su relevo como 'capo dei capi' (el jefe de todos los jefes') .

Tras 43 años en busca y captura, el líder de la 'Cosa Nostra' fue arrestado en 2006 en una granja cercana a Corleone. Otros jefes mafiosos que dejaron huella fueron Luciano Liggio, Leoluca Bagarella o Michele Navarra, que también nacieron aquí.

¿Un capítulo del pasado?

Los últimos alcaldes se han esforzado por intentar desvincular la imagen del pueblo de la mafia. En la web del Ayuntamiento de Corleone, el actual regidor, Nino Iannazzo, de 35 años, sostiene que se trata de un capítulo del pasado. En la página aparece una foto de Provenzano en el momento de su detención "para mostrar algo que ocurrió, que ya no existe y que no volverá a ocurrir", según el alcalde, que presenta una Corleone distinta: "Es distinta porque es libre, libre del peso de los jefes mafiosos arrestados, de los condicionantes del poder".

El alcalde subraya la labor de "muchos corleoneses honestos que trabajan y se esfuerzan. Corleone sigue progresando en este camino -lento pero ya imparable- de la legalidad y de la justicia para volver a ser la ciudad que fue en el pasado, una ciudad libre y valiente".

En efecto, en los últimos años se han confiscado terrenos a los jefes mafiosos de Corleone que están generando nuevos puestos de trabajo en el sector agrícola. Algo fundamental en una región azotada por el paro, especialmente entre los jóvenes, cuya única alternativa hasta hace poco era emigrar a otras zonas de Italia.

Un museo de la mafia

El anterior alcalde, Nicolò Nicolosi, que vivió la detención de Provenzano durante su mandato, sustituyó algunos de los nombres de las calles por el de víctimas de la mafia (la plaza principal está dedicada a los jueces Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, asesinados en 1992 por la 'Cosa Nostra').

Nicolosi tomó el relevo en la lucha contra la mafia de Pippo Cipriani, el primero que intentó cambiar la mala fama de Corleone. En el año 2000 inauguró un Museo de la Mafia ( o centro de documentación internacional de la mafia y del movimiento antimafia). En él se muestran los esfuerzos para combatir a la 'Cosa Nostra' así como algunos de los crímenes más famosos a través de una exposición de fotografías de Letizia Battaglia, la fotógrafa siciliana que retrató con su cámara el horror de los 70 y los 80.

El centro dispone de documentos de gran interés, vídeos y prensa a disposición de investigadores y del público en general para estudiar la historia de la mafia.

La única copia que existe del macrojuicio llevado a cabo por los jueces Falcone y Borsellino -fueron procesados 474 mafiosos- se encuentra en una de las salas de este museo (los originales están en Palermo y dentro de poco serán digitalizados). Una foto de los dos jueces preside la sala, repleta de tomos que guardan las sentencias contra mafiosos como el Greco, Provenzano o Riina, que fue condenado por haber ordenado el asesinato de los dos magistrados.

Una joven recorre con su vespa las calles de Corleone y va dando folletos a los turistas que encuentra a su paso para asegurarse de que conocen este museo, ya que las indicaciones para llegar a él son escasas. Massimiliana Fontana y Marilena Comaianni son las encargadas de sacar adelante este centro que, según denuncian, ya no recibe financiación municipal por rencillas políticas.

"Queremos que Corleone deje de ser conocida como un pueblo de 'Coppole e lupare' (boinas y escopetas)", explica Marilena, que sostiene que la vida en Corleone en la actualidad tiene poco que ver con su fama: "Tengo 31 años y desde que yo nací la mafia ha matado 'sólo' a tres personas (uno de los hijos de Riina fue condenado por los tres crímenes, perpetrados en 1995). Realmente, es un lugar tranquilo", asegura.

La esposa de Riina, así como la mujer y los dos hijos de Provenzano siguen viviendo aquí. Sin embargo, según se dice en el pueblo, los vástagos de Provenzano no han seguido los pasos de su padre.

"La situación ha cambiado un poco. Hay mafia en Sicilia, obviamente en el sur de Italia, también en el norte y en Roma, por la política corrupta. Pero en Sicilia hay una mafia distinta, no de asesinatos o mensajes, es una mafia de negocios. En Corleone y en los pequeños pueblos no se paga el 'pizzo' (la tasa que los comerciantes entregan a la mafia) pero no porque seamos héroes sino porque nadie lo pide. La mafia prefiere las grandes ciudades porque los negocios que dan dinero están allí. Corleone es famosa porque nacieron aquí pero ellos se fueron a operar a las grandes ciudades, sobre todo a Palermo", explica Marilena.

"A pesar de que lo que mucha gente piensa, aquí vivimos muy tranquilos", afirma una empleada de la Oficina de Turismo mientras traza en un mapa una ruta por los lugares más destacados.

Y realmente Corleone parece un lugar tranquilo. Sin embargo, aunque la detención de Provenzano supuso un duro golpe a la 'Cosa Nostra', lo cierto es que los jefes mafiosos siempre han sido sustituidos. Y es que, a pesar de los esperanzadores cambios, si por algo se caracteriza la mafia es por ser un sistema con profundas raíces en la sociedad. A los corleones les toca decidir de qué parte están.


Teresa Guerrero
Corleone (Sicilia)
Diario El Mundo
6 de septiembre de 2009




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09 mayo 2008

Eva será reina


Creo que la noticia todavía no ha sido bien digerida a pesar de que hasta en los telediarios se ha hablado de ella. Habrá que ver cómo la toma don Arturo Pérez-Reverte. Sí, damas y caballeros, ya hay "elegida" para interpretar en la pantalla grande a Teresa Mendoza, la Reina del Sur. Ni Jennifer López (¿?) ni Penélope Cruz (doble ¿?) ni Salma Hayek, a pesar de que seguro no fui la única que la tuvo en mente leyendo la novela. Y no, no como la flamante esposa del multimillonario francés François-Henri Pinault ni como la que luce palmito en todas las alfombras rojas de las entregas de los Oscar. No, no y no. Vamos a ubicarnos casi veinte años atrás cuando la veracruzana aún formaba parte de Televisa y precisamente protagonizó la telenovela Teresa o cuando en 1994 filmó El callejón de los milagros. Recordemos a la chica menudita, de pelo rizado, de complexión más bien delgada y muy atractiva pero sin llegar a destacar demasiado. Mucho carácter, eso sí, pero también muy ambiciosa. Pues esa era "mi" Teresa, la culichi que tiene que huir cuando matan a su hombre que pilota avionetas Cessna para los narcos, la que viene a España para salvarse y la que con mucha cabeza y más ovarios que ninguna otra se convierte en la Reina del Sur, una "tía muy pesada" como la describen los Tigres del Norte en su corrido.

Y ayer precisamente, me rompieron la ilusión, hahahaha. El portal cinéfilo Variety soltó el bombazo: Eva Mendes será la Reina del Sur en la pantalla grande. Lo más reciente que he visto de esta cubano-norteamericana (nació en Miami en 1974 pero fue criada en Los Ángeles) ha sido al lado de Joaquin Phoenix en We own the night. La chica luce, como puede lucir un elemento decorativo bonito (en la primera escena ya está enseñando cuerpito serrano con teta incluida), no se esfuerza mucho, tampoco es que los papeles que ha interpretado le exijan demasiado (por lo regular han sido comedias y un papel algo difícil de definir en la enorme Ghostrider o en Once upon a time in Mexico). Es muy racial y quizá ese ha sido uno de los puntos que tiene a favor para ser elegida por el director Jonathan Jakubowicz, venezolano (aunque no lo aparente con ese nombre digno de un centroeuropeo, hahaha) afincado en Los Ángeles. Este sería su debut en las grandes ligas, pues sólo cuenta con un documental, un cortometraje y una película que según dicen, fue todo un éxito de taquilla en su Venezuela natal en 2005.

Otros nombres que suenan como parte del elenco de la adaptación de la Reina del Sur son Josh Hartnett en el papel de Santiago Fisterra (¿?), el gallego que le roba el corazón a Teresa y con el que empieza a traficar en el Estrecho de Gibraltar y Ben Kingsley como el mafioso ruso Yasikov (doble ¿?) que termina convirtiéndose en amigo de Teresa y hasta en cierto punto, en consejero acomedido y discreto. Cuesta trabajo imaginar a estos actores encarnando a tales personajes, tal vez mucho más de los que nos costó ubicar a un Viggo Mortensen-Aragorn, jejeje, como el insigne Capitán Alatriste. Es que el gran acierto que tiene Pérez-Reverte (uno de muchos, hay que remarcarlo) es que describe muy bien a sus personajes, con pelos y señales no sólo físicas sino emocionales, con cicatrices del alma que quizá nunca sanen. Aún puedo recordar cómo describe la forma de hablar de Santiago, ese dejo particular que tienen los gallegos y que, al menos yo, no era capaz de ubicar hasta que empezé a vivir en España, luego cuando fuimos a Santiago de Compostela. Yo había tratado a muchos españoles por cuestiones familiares, pero por lo general eran andaluces y madrileños y uno se queda con la idea de que todos en este lado del mundo hablan igual y nada más lejos de la realidad. Pasa como en México: no hablan igual los del norte a los del sur, cada zona tiene sus características y sus acentos. Así que, no me imagino a Josh Harnett como gallego :p y bueno, ni falta que hará, la adaptación al cine de la Reina del Sur se filmará a partir de septiembre en México y en España, pero obviamente en inglés.

Elizabeth Avellán, venezolana también y ex-mujer del director Robert Rodriguez, será la productora junto con Sandra Condito que ha sido parte del equipo de producción de Rodriguez. Ambas han montado la productora Tres Malandros. Avellán ha declarado: Este proyecto ha sido una labor de amor para nosotros los involucrados y estamos encantados de tener a Essential Entertainment y a Winchester Capital (productoras) como socios, además de un reparto tan sexy y talentoso que deleitará a los fanáticos de la novela de Arturo. Pues yo hasta no ver, no creer. Cruzo los dedos esperando que no destrozen la novela con eso de que el director ha dicho que sus referentes son Scarface y Goodfellas... Vale, Al Pacino como el cubano Tony Montana borda la película con su ascenso y su inevitable caída dentro del mundo de la mafia y ese trío monstruoso de Ray Liotta, Robert de Niro y Joe Pesci lograron que esa frase de: Que yo recuerde, desde que tuve uso de razón, quise ser un gángster se convirtiera en el mejor y más escabroso punto de partida para mostrar una arista más de la mafia italiana. Pero una cosa es la mafia vista con ojos de hombre y otra muy distinta la que podría ser capaz de mostrarnos cómo y por qué Teresa Mendoza se faja bien los pantalones y asume que debe convertirse en lo que casi estaba predestinada a ser pues sólo así podrá sobrevivir.

Según una nota de prensa de Essential Entertainment, Jakubowicz y Albert Torres (que sólo tiene en su haber el guión de la película Henry Poole is here con fecha de estreno para este año) han terminado la reescritura del guión original de Hanne Weg (al parecer, otra novata cuya ficha en IMDB dice que tiene en fase de producción dos guiones que en estos momentos se están filmando o están en proceso de).

Por cierto, parece ser que Eva Mendes ha salido del bache que la obligó a internarse a principios de febrero pasado en un centro de rehabilitación en Utah, por problemas relacionados "con en el abuso de sustancias". Según declaró su representante: Eva ha trabajado duramente durante el pasado año y ha tomado la decisión correcta de tomarse un tiempo de descanso muy necesitado para atender una serie de asuntos personales, que aunque no sean críticos, considera que necesita la mano de profesionales.

Ojalá no recaiga, al menos parece muy recuperada en el número más reciente de la revista Vogue Italia que ha publicado una serie de fotos de Miss Mendes con lencería y un estilismo que recuerda los años 50 con un aire a la Sophia Loren. Claro, detrás de la cámara no podría ser otro que Steve Meisel :)





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23 marzo 2006

Después de Fallas

Una parte de la falla de mi barrio (Alboraya-Molinell)


Ha vuelto la tranquilidad a Valencia y a mi ritmo diario, jejeje. Vimos y sentimos las mascletàs del Ayuntamiento y las dos de mi barrio, castillos de fuegos pirotécnicos, comimos deliciosos buñuelos de calabaza (sin chocolate, por favor, que esa combinación me parece una bomba para diabéticos, hahahaha), mi padre se bebió toda la horchata que encontró en su camino (pues es completamente diferente a la que bebemos en México), Happy Demon se enfrentó a su primer castillo (el de nuestro barrio que, por cierto, lo puso un poco nervioso), mi señor marido celebró su cumpleaños el día 18 por todo lo alto (como siempre), una vez más me encantó ver cómo ardía la falla de mi barrio, y por supuesto, desde el lunes, están abiertas más de 600 calles que fueron cerradas para montar los ninots y las carpas de las casas falleras. En fin, que las Fallas han pasado y yo trato de poner al día este blog mientras escucho esa maravilla de estación de radio que es Rock & Gol (contrario a lo que pueda parecer, no sólo se enfoca al fútbol, sino que tiene una excelente programación de rock en todas sus vertientes, con cosas oldies pero también nuevos grupos y los clásicos de toda la vida).
Una oferta que no podremos rechazar. Hay películas que suelen marcarnos, más aún cuando las vemos siendo niños. Y no me refiero exactamente a las versiones muy libres de cuentos infantiles forjadas en la casa Disney. Hablo de esas historias que te remueven algo por dentro y que escarban en tu cerebro conforme vas creciendo y entiendo un poco más la vida. A mí me ocurrió con El Padrino. Pedazo de historia, pedazo de dirección y pedazo de actuaciones, sí señor. Por fortuna, a mi marido le sucede lo mismo, porque ha llegado al extremo de recitar de memoria los diálogos con los que abre la película, aquellos de la escena donde Vito Corleone recibe en su despacho a Bonasera que le pide ayuda para vengar a su hija, atacada por unos jóvenes gringos (yanquis). Pues bien, unos meses después de su lanzamiento en Estados Unidos, llega a España (en la versión doblada al español) el videojuego basado en la película de El Padrino. Y mi marido ya se frota las manos, jejejeje. Después de que casi se enganchó al mentado videojuego de GTA San Andreas y las demás versiones que hubo, ahora seguro disfrutará como enano. Yo también me estoy animando, sólo que soy mega-torpe para el mando de la Playstation :P y en definitiva, los videojuegos no son mi perdición. He aquí una descripción del juego que encontré en la página no oficial del juego: "Bienvenido a la Familia Corleone. Tras una vida de trabajos de poca monta y pequeños robos has sido admitido en la organización criminal más famosa de América. Ahora dependerá de ti ejecutar órdenes, ganar reputación, mejorar en el escalafón y dominar sobre la ciudad de Nueva York. Juega tus cartas correctamente y acabarás dirigiendo todo como el más poderoso padrino. Una historia en torno a la familia, el respeto y el honor. El libro de El Padrino de Mario Puzo y la película de Paramount Pictures han servido de inspiración para el videojuego en el que formarás parte de la familia Corleone e irás ganando reputación o causando temor hasta llegar a convertirte en Padrino en el Nueva York de 1945 a 1955. El videojuego de El Padrino te situará en el centro de la acción de una de las películas más aclamadas de la historia del cine, permitiéndote crearte dentro del juego y elegir tu camino según asciendes dentro de la familia hasta convertirte en un temido y envidiado Padrino. Mediante un estilo de jugabilidad no lineal El Padrino ofrecerá opciones ilimitadas para resolver los problemas de la familia, bien sea por medio de la fuerza, diplomacia o mediante una mezcla de ambas. Adéntrate a fondo en el mundo de la mafia participando en golpes a grupos organizados, robos de bancos o misiones de extorsión. En el mundo de El Padrino la intimidación y la negociación serán clave para ascender a la cima. Usa tus habilidades de lealtad y de causar temor para ganar respeto a través de interacciones con el resto de personajes del mundo de El Padrino. Las decisiones que tomes durante el juego tendrán consecuencias perdurables, al igual que sucede en la ficción de la versión cinematográfica". Y estas son las características claves del juego:

. El mundo de El Padrino: Descubre el Nueva York de 1945 a 1955.

. Momentos clásicos de la película: Jugabilidad no lineal que incluirá misiones directamente extraidas de la película y nuevas misiones con míticos personajes del filme que ofrecerán una experiencia única para todo tipo de usuarios.

. Créate dentro del juego: Los usuarios podrán crear su propio personaje dentro del juego para situarse en mitad de la acción y revivir la ficción de El Padrino.

. Respeto y consecuencias. Los usuarios usarán su habilidad de lealtad y de atemorizar para ganarse el respeto en la ciudad de Nueva York. Las decisiones del usuario en el juego tendrán consecuencias perdurables.

. Mundo persistente. Tu personaje interactuará libremente con otros personajes del juego. Dependiendo de tus necesidades y de tu estilo, ya sea por medio de la violencia e intimidación o mediante el respeto y negociación, los personajes del juego recordarán tus interacciones con ellos que afectarán además el transcurso del juego.

. Domina Nueva York. El control sobre la ciudad de Nueva York será disputado por las cinco familias de la película incluyendo a los Tattaglia, Cuneo, Sollozzo, Barzini y los Stracci.

. Mark Winegardner, autor de la novela El Regreso de El Padrino, colaborará en la creación de la historia y ficción del videojuego.

Todo ha sido respetado hasta en el mínimo detalle. Se contó con la participación de los actores originales James Caan y Robert Duvall (incluyendo al desparecido Marlon Brando que pudo poner la voz a Vito Corleone, pocos meses antes de morir) para "transformarlos" en la estética del videojuego y para que prestaran su voz. Se pagaron los derechos para poder usar la música original creada por Nino Rota y es que "la autenticidad es la clave", como dice David DeMartini, productor ejecutivo. A partir de ayer, el videojuego de El Padrino se puede comprar en versiones para Playstation 2, XBox, XBox 360, PC y PSP.
http://www.es.eagames.com/pages.view.asp?id=3416


Una de gaviotas. No recuerdo si ya he comentado lo mucho que me impacta ver gaviotas en plena ciudad :P (tomando en cuenta de que nací y crecí en una mega-ciudad contaminada y de tierra dentro, jejeje). Por lo regular las veo cuando estoy tendiendo ropa en la parte trasera de nuestro piso: en cuanto las escucho, miro hacia arriba y ahí están, volando libres. No soy una verdadera amante de las aves, pero siempre me han gustado y no soporto verlas enjauladas por mucho que sean domésticas o, que en todo caso, se hayan resignado a su destino de periquillo de salón, canario de balcón y anexas. Cuando era niña, recuerdo que mi abuela tenía una jaula muy grande con canarios de esos que tienen como un flequillo y que según dicen, son muy finos. La cosa es que sin pensarlo dos veces, un día les abrí la puerta y los eché a volar. No sé qué suerte hayan corrido (tal vez fueron el almuerzo de algún gato callejero, qué sé yo, pues son pajarillos nada silvestres) pero en cierto modo, yo me sentí bien aunque mi abuela casi se infartó de la impresión, hahahaha. Y ahora, mirando a estas gaviotas que nos recuerdan que estamos a 3 o 4 kilómetros de la playa y que buscan comer en las huertas que aún hay en los alrededores de Valencia, recuerdo que en sexto de primaria, nuestra profesora nos leía fragmentos de Juan Salvador Gaviota (por cierto, con ella leímos también Corazón, diario de un niño, Mujercitas y El Principito), aquella historia de Richard Bach donde se nos muestra, usando el mundo de las gaviotas, que hay que luchar por nuestros ideales, seguir nuestro instinto, sin importar lo que digan los demás, sin importar que rompas con lo preestablecido. Las aves, para mí, son el mejor ejemplo de la libertad.



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