16 abril 2017

Pascua



Hace tiempo, me 'conflictuaba' no entender esa costumbre que parecía tan gringa (en el fondo no se celebra sólo ahí) del mentado Conejo de Pascua, los huevos de colorines y los de chocolate. 

Al cabo de los años, leyendo aquí y allá, entendí que es algo así como un 'rezago' de la celebración pagana (recordemos que pagano en sí es gente del campo) de Ostara, ritual de primavera. Tiene como símbolo al conejo por su fertilidad y al huevo por la imagen cósmica de la creación. Para los recreacionistas de las antiguas creencias, este festejo que se realiza al inicio de la primavera, celebra el tiempo de la regeneración y la resurrección tal como lo hace la naturaleza.

Ya sabemos que la Iglesia, desde sus primeros tiempos, buscó la manera de arraigarse en el pueblo. Y es por eso que echaron mano de las festividades paganas para 'empatarlas' con las que se consideraron primordiales del Cristianismo, como el nacimiento de Jesús y su resurrección.






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