19 julio 2010

'Born to be wilde'


Una camiseta puede definir a quien la lleva por muchas razones, que no solo son las futbolísticas. Desde la llegada del punk y el háztelo tú mismo, la utilización de simbología y eslóganes al uso del consumidor forman parte del paisaje urbano contemporáneo. Por eso, cuando me estrechó la mano, no pude más que sorprenderme ante la declaración de principios que rezaba en su t-shirt. Alrededor de la imagen de Oscar Wilde, lucía la siguiente proclama: Born to be Wilde, un juego de palabras que parodiaba la famosa canción de Steppenwolf. «Olé tus cojones, amigo», pensé. Y mi interlocutor añadió con orgullo que, para él, Oscar Wilde había sido la primera estrella del rock and roll de la historia. Luego se despidió de mí con un aire de estudiada arrogancia.

De camino al hotel fui pensando en Baudelaire, Verlaine, Rimbaud y todos los poetas malditos que tanto han influido a varias generaciones de cultura rock. Yo me quedé en la revolución estética de Beau Brumell y con la apasionada vida de Lord Byron, así que pensé que el tipo no andaba desencaminado. La actitud y la provocación de la que hacía gala Oscar Wilde le hace merecedor de tal honor, su ascenso y caída en desgracia son propios de cualquier estrella del rock, su muerte lo convirtió en leyenda. Por un momento recordé algunas de sus gloriosas declaraciones de principios.

Por la mañana, un impulso me llevó a una librería cercana y a un párrafo de El alma del hombre bajo el socialismo, y me dije: esto es puro rock and roll. «Cuando una comunidad o una poderosa mayoría de una comunidad, o un gobierno de la clase que sea, trata de dictar al artista lo que tiene que hacer, el arte desaparece por completo, o se vuelve estereotipado, o degenera en una especie de oficio vil e innoble. Una obra de arte es el resultado único de un temperamento único».

Y añade: «Cuanto el artista tiene en cuenta lo que quieren los demás e intenta satisfacerlos, deja de ser artista y se convierte en un artesano triste y aburrido». Y remata: «El arte es la forma más intensa de individualismo que conoce el mundo, incluso me atrevo a decir que es la única forma real de individualismo que conoce el mundo». Yo no puedo más que suscribirlo.



Loquillo
Sección El Turno
elperiodico.com
19 de julio de 2010

2 comentarios:

Bruja Blanca dijo...

Jejeje... precisamente hoy he estado releyendo un libro en el que el querido Oscar tiene parte de protagonismo al final...

Me encanta su nombre, Oscar Fingal O'Flahertie Wills Wilde...

Y Loquillo tiene razón, en mi modesta opinión...

Asuncion Macian Ruiz/Medusa dijo...

Cojonudo el escrito, bravo por Loquillo. Wilde es salvaje para su época, descaradamente lúcido y digno de pasar a la historia por su talento y su desapego a las convenciones.