17 febrero 2011

La casa de los espíritus


Nicolás llegó acompañado por la bella Amanda, quien acababa de descubrir a Sartre y había adoptado el aire fatal de las existencialistas europeas, toda de negro, pálida, con los ojos moros pintados con khol, el pelo oscuro suelto hasta la cintura y una sonajera de collares, pulseras y zarcillos que provocaban conmoción a su paso. Por su parte, Nicolás estaba vestido de blanco, como un enfermero, con amuletos Su padre le salió al encuentro, lo tomó de un brazo y lo introdujo a viva fuerza en un baño, donde procedió a arrancar los talismanes sin contemplaciones.

-¡Vaya a su cuarto y póngase una corbata decente! ¡Vuelva a la fiesta y pórtese como un caballero! No se le ocurra ponerse a predicar alguna religión hereje entre los invitados ¡y diga a esa bruja que lo acompaña que se cierre el escote! -ordenó Esteban a su hijo.

Nicolás obedeció de pésimo humor. En principio era abstemio, pero de la rabia se tomó unas copas, perdió la cabeza y se lanzó vestido a la fuente del jardín, de donde tuvieron que rescatarlo con la dignidad empapada.


"La casa de los espíritus"
Isabel Allende
(1982)


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Esta fue la novela que me reveló a la autora chilena y me ayudó a comprender el realismo mágico que se me "negaba" desde Juan Rulfo y por supuesto, desde Gabriel García Márquez con el que me reconcilié en 1993 al leer El amor en los tiempos del cólera ;-)

Pronto me identifiqué con Amanda, el personaje existencialista xD Era 1988...



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2 comentarios:

Bruja Blanca dijo...

Todo empezó con La casa de los espíritus... Clara Clarísima Clarividente...

Tengo que leérmelo otra vez, ahora que lo pienso...

MacVamp dijo...

Sip, si, Brujita mía, hay que releerlo ;-)