23 enero 2008

R.I.P querido Sir Ulrich von Lichtenstein


Resulta difícil encontrar una explicación que nos convenza cuando nos sorprenden las muertes prematuras. Más aún si hay indicios de suicidio. Más aún tratándose de gente joven que ha aportado pequeñas o grandes dosis de su talento al mundo de las artes. Y el cine, no olvidemos, es el séptimo arte.

Ayer por la noche de aquí, estaba leyendo la página de el periódico El Universal de México y me encontré con la noticia tan impactante de que apenas un par de horas antes (horario de Nueva York) habían encontrado muerto al actor australiano Heath Ledger en su departamento en el SoHo de la Gran Manzana. Desnudo, boca abajo y rodeado de pastillas para dormir. Fue su ama de llaves quien descubrió el cadáver. Uys, hasta un vuelco me dio el corazón. Mi marido tampoco podía creerlo y no es que fuera nuestro actor fetiche, pero vaya que nos gustaba su buen ojo para escoger papeles a los que terminaba bordando.

Quizá puedo decir que he visto casi toda su filmografía, acaso sólo me faltará Candy, aquella peli un tanto polémica y me negué en redondo a verlo en Casanova, jejeje, estoy aferrada a las viejas versiones protagonizadas desde Marcelo Mastroianni hasta Richard Chamberlain. Gracias a mi marido, conocí esa historia tan disparatada como entrañable como es A knight's tale y cuantas veces podemos, la volvemos a ver con tanto gusto como si fuera la primera vez. Nos sorprendió en Sin Eater tanto por su actuación como por la historia (donde repetía con un par de actores de A knight's tale) que habla de un sacerdote carolingio que descubre a un devorador de pecados. Ned Kelly es una historia un tanto épica de su Australia natal y desarrolla un gran papel. En The Four Feathers demuestra que la amistad está por encima de todo y en The Patriot (otra de nuestras favoritas) no se desvanece bajo la sombra de Mel Gibson, al contrario. The Brothers Grimm, una historia digna de Terry Gilliam y un Jacob Grimm interpretado por Ledger ingenioso y aventurero. Y por supuesto fue muy merecida su nominación al Oscar por Brokeback Mountain.

Sobra decir que esperamos ansiosos el estreno de The Dark Knight, la nueva entrega de un Batman interpretado por segunda ocasión por un Christian Bale inmejorable. Heath Ledger será el Joker y según las fotos de la post-producción y varios comentarios, su actuación no tiene nada qué pedirle a la de Jack Nicholson. Tal vez es una reinvención del personaje y sin duda, el último legado de un actor que despuntaba como uno de los mejores de su generación.

Quizá su muerte no fue accidental. El año pasado se había separado de la actriz Michelle Williams (que actúo como su esposa en Brokeback Mountain) con quien había procreado a Matilda, una nena que ahora tiene dos años. Es probable que hubiese caído en una fuerte depresión de la que no lograba levantar cabeza. A finales de noviembre pasado, varios usuarios del metro de Nueva York apenas y lo reconocieron bajo la ropa tan sucia que llevaba, el pelo enmarañado y un fuerte olor corporal a pesar de que iba acompañado de su hija.

Es una lástima que apenas haya vivido 28 años.

Creo que puedo decir que me gustará recordarlo como su personaje en A Knight's tale: Sir Ulrich von Linchtenstein, claro, el reinventado para poder participar en los torneos medievales, jejeje.





http://www.youtube.com/watch?v=sr2ODpidSX0



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12 enero 2008

¿Las herederas oscuras?


¿Alguien me puede explicar por qué ya no se escriben buenos libros de historias de vampiros?
¿Dónde están los autores que valgan la pena y sean capaces hasta de revolucionar por enésima vez uno de los subgéneros que más me gustan o al menos sacudirlo?

¿Por qué son éxitos de venta cosas tan infumables como La Historiadora?

Yo no sé si la verdad está allá afuera como decía el agente Mulder en los Expedientes X, pero lo cierto es que estoy a punto de vomitar con el empacho que me ha provocado empezar a leer una tontería titulada Placeres de la noche. Claro, Mac, pero si el título ya lo decía todo. Ni digno de ser el de una novela erótica ni mucho menos. Sólo es el resultado de la mente calenturienta de una ama de casa que ha dado en la diana escribiendo sobre cazadores nocturnos, mujeres con poderes paranormales y vampiros. Pero nada épico, damas y caballeros. Es como si pusiéramos en una licuadora a Anne Rice en sus peores momentos (tal vez en Blood and Gold o en Pandora) y a Johanna Lindsey (sí, aquella escritora norteamericana de novela romántica-histórica cuyas portadas de la mayoría de sus libros han sido engalanadas con el modelo italiano Fabio, aquel rubio fortachón de larga melena y siempre dibujado o retratado desnudo de cintura para arriba) y no sé, una versión femenina de Jim Carrey, por ejemplo.

Hace mucho tiempo que leí críticas feroces sobre Anne Rice las cuales, a pesar de ser una fan declarada, no pude rechazar del todo cuando a mi querida dama sureña se le empezó a ir la pinza y escribió libros que ni siquiera fui capaz de hojear, como el más reciente sobre la infancia de Jesús (¿?) Decían que sus personajes rayaban lo lacrimógeno de manera gratuita, que todos sus vampiros era los más bellos entre los bellos, que nadie estaba jodido económicamente hablando porque tal parecía que ser vampiro era igual a ser un as en los negocios y a ser un heredero fortuito que estaba en el lugar y momentos precisos. No seré yo quien niegue tales verdades, pero habrá que reconocer (aunque aquellos que me conocen sabe que lo que voy a soltar es algo así como mi caballo de batalla cuando se habla de Ms. Rice) que le dio sangre nueva y un giro o varios giros muy especiales a un género o subgénero que casi parecía dar patadas de ahogado por mucha inmortalidad que posean sus personajes. Y casi se podría decir que aflojó las ataduras de aquel corset victoriano donde los expertos habían encasillado la literatura referente a los vampiros, a pesar de que desde mediados del siglo XIX había historias basadas en leyendas o en delirios de sus creadores, que se olvidaban de las estacas, los crucifijos y a veces hasta de los clásicos ataúdes. Por cierto, la mayoría tenían protagonistas femeninas.

Siempre se señala con el dedo a los best-sellers, siempre se les critica porque se califican como literatura basura, casi desechable. En la gran mayoría de los casos, puede ser que haya algo de razón. Pero también eso provoca que las historias que guardamos en nuestra memoria colectiva, se renueven o se revisiten, aunque a veces sea hasta un punto vomitivo. Como lo sucedido a raíz del Código Da Vinci y todos esos escritores e investigadores metidos a novelistas cuya mayor parte han sido o son mediocres copiadores. De repente, todos se interesaron por los enigmas sagrados, por las antiguas sociedades secretas, por desmenuzar el cristianismo y todos los cabos sueltos que ha ido dejando la Iglesia a lo largo de su historia.

Y yo no sé, pero tal parece que sigue siendo muy atrayente la imagen del vampiro romántico en el más estricto sentido de la corriente literaria. De aquel ser monstruoso pero seductor surgido de la mano John Polidori, el médico de Lord Byron. Por siempre cautivando, por siempre inquietando, oh Lord Ruthven. Anne Rice parecía haber estado, como la gran mayoría de sus personajes, en el lugar y momentos precisos para abrir brecha dentro de la literatura vampírica. Y aunque han tardado en surgir las mediocres copiadoras, ya están aquí: Stephenie Meyer y Sherrilyn Kenyon, eso sí, nada tontas y tan predecibles que sus mayores influencias son dos de las reinas de la novela romántica: Danielle Steel y la ya mencionada Johanna Lindsey.

Creo que he sido una lectora curiosa y esta particularidad me ha llevado a leer algunas cosas de estas señoras y por supuesto, de nuestra versión en castellano conocida como Corín Tellado (vía la revista Vanidades) que hasta hace muy poco supe que es asturiana y que sigue vivita y coleando. Cuando era una puberta, aunque me aferraba a mis pelis de terror y a mi siempre amado Poe, curioseé leyendo aquellas novelitas románticas que se vendían en los puestos de periódicos que eran del tamaño de la famosa Selecciones (Reader's Digest) y cuya series siempre tenían nombres tan cursis como Jazmín o Bianca. Por lo regular, las historias rayaban un poco en el soft-muy soft-porno sobre chicas frágiles y un tanto anodinas, enamoradas de hombres peligrosos de gran corazón, expertos amantes y conquistadores natos. Casi todas eran traducciones, escritas bajo múltiples seudónimos (seguro sólo eran dos o tres autores) e intentaban copiar el estilo de Danielle Steel, por ejemplo.

Salta a la vista que este tipo de "literatura" no hizo mella en mis gustos pero soy capaz de reconocerla aunque se oculte bajo la apariencia de una novela dirigida a los amantes del horror o de los "temas paranormales". Placeres de la noche de Sherrilyn Kenyon (que pertenece a una amplia colección que ha sido editada a través de algunos años) y Crepúsculo de Stephenie Meyer (que es el primer tomo de una trilogía) son un baturrillo de vampiros, humor y el clásico soft-porno que invade cada página de toda novela romántica que se precie de serlo. La Kenyon se dirige a un público un poco más adulto (já) y la Meyer parece que se quedó con la idea de que todas las adolescentes o post-adolescentes son adoradoras por naturaleza de series de televisión tipo Beverly Hills 90210. Una de las grandes, pero muy grandes diferencias que tienen estas autoras con una de sus ídolas: Anne Rice, es que abusan de un humor mediocre que muchísimas veces sobra. Es por eso que mencionaba líneas arriba de que en la mezcla de la licuadora había que incluir una versión femenina de Jim Carrey. Los vampiros de estas autoras (curiosamente gringas las dos) son guapérrimos, millonarios, misteriosos y ultra-sexys aunque, en el caso de Crepúsculo traten de ocultarse en un poblacho pequeño y anodino del noroeste de EstadosUnidos y de pasar por jovencísimos estudiantes de último año de bachillerato.

Placeres de la noche se ubica en Nueva Orleans (já, qué casualidad) y es como si trataran de mezclarse, con nulo éxito, La hora de las brujas y Blood and Gold de Ms. Rice. Lo dicho, no fui capaz de acercame ni a la mitad del libro: aquel erotismo de tres al cuarto y unos diálogos que parecen escritos por una quinceañera (eso sí con mucha mejor ortografía y sin el vicio de escribir todo como si redactara un mensaje de móvil), puffh, me aburrieron y me pusieron los pelos de punta. Entre las dos novelas y gracias al Círculo de Lectores había gastado los peores 32 euros de mi vida. Bueno, no. Si sumamos los 20 euros que le costó a mi marido La Historiadora de Elizabeth Kostova, que tampoco he sido capaz de leer más allá de la mitad, ya tenemos una cantidad que bien pude aprovechar en otras cosas. Por cierto, la Kostova no padece de un exceso de humor ni de erotismo primario, sino todo lo contrario: precisamente carece de estilo definido. Su novela cuenta una historia cuyo planteamiento podría resultar atrayente, pero Kostova se dedica a masacrarlo con una escritura y unos personajes planos.
Hay gente para todo, como dicen por ahí, y queda claro que hay un público cautivo (para bien o para mal, femenino en su gran mayoría) que vive y muere por un género "literario" llamado romanticismo o novela romántica (nada qué ver con la verdadera corriente literaria surgida a principios del siglo XIX). Los éxitos de venta de estas supuestas herederas oscuras de Danielle Steel, Johanna Lindsey e inútiles intentos de copia de Anne Rice, lo demuestran.
Me parece que lo único que nos queda es el cine y hay varios rayitos de esperanza con los que ya me froto las manos, jejeje, pero de eso hablaré en otra entrada.

09 enero 2008

Cuando camino sola

He llegado a la conclusión de que para ponerse triste, para desgarrarse las vestiduras y cortarse las venas con una galleta María hay que predisponerse y aún así, resulta difícil arrastrar la cobija y ensuciar el apellido como dice una canción ranchera.

Será que yo no tengo ni tiempo ni ganas de predisponerme, pero me resulta raro no poderme sentir triste y buscar la forma de expresar esos sentimientos melancólicos y pesarosos en papel, como antaño lo hacía. Pero es que a estas alturas de mi vida, empezando este 2008, con un nano a punto de cumplir tres años y todas las vicisitudes que conlleva vivir como adulto, me parece que limitan mi cuota de tristeza y casi la ponen en ceros.

Aún así, intento evocar a la tristeza y a la melancolía con ciertas ayudas. Por ejemplo, acabo de encontrarme con la noticia de que Tarja Turunen, ex-vocalista del grupo Nightwish (por siempre, uno de mis favoritos y provocador de que descubriera que la opera y el rock no podían sólo unirse en Broadway), ha lanzado su primer disco solista el pasado mes de noviembre cuyo primer sencillo I walk alone mantiene muchas similitudes con lo que hacía un par de años atrás. Y precisamente por eso y por una letra tan trabajada y que transmite tanto, me sigue moviendo fibras y me permite sentirme melancólica al menos por cuatro minutos, jejeje.

Oh, si los ángeles me pudieran llevar a donde mora la tristeza...


I walk alone

Put all your angels on the edge
Keep all the roses, I'm not dead
I left a thorn under your bed
I'm never gone

Go down the world, I'm still around
I didn't fly, I'm coming down
You are the wind, the only sound
Whisper to my heart
When hope is torn apart
And no one can save you

I walk alone
Every step I take
I walk alone
My winter storm
Holding me awake
It's never gone
When I walk alone

Go back to sleep forevermore
Far from your fools and lock the door
They're all around and they'll make sure
You don't have to see
What I turned out to be
No one can help you

I walk alone
Every step I take
I walk alone
My winter storm
Holding me awake
It's never gone
When I walk alone

Waiting up in heaven
I was never far from you
Spinning down I felt your every move
I walk alone

I walk alone
Every step I take
I walk alone
My winter storm
Holding me awake
It's never gone
When I walk alone


02 enero 2008

¿A quién me parezco?





Nada es verdad, nada es mentira, todo es según con la foto con que se mira ;-)

Divirtiéndonos para empezar el año con una buena sonrisa.

31 diciembre 2007

20 diciembre 2007

Jingle jingle bells



Brian Setzer Orchestra y su versión de dos clásicos para esta temporada. A pesar del cambio que ha dado el alma mater de los Stray Cats, me agrada y mucho. El swing y el boogie me mueven el esqueleto y no puedo evitarlo, jejeje, y sin duda, Mr. Setzer ha sabido acoplarse al paso del tiempo sin dejar a un lado sus raíces musicales.

No soy fan de estos días, pero ahora los disfruto y mucho gracias a mi pequeña gran familia y en especial al Happy Demon que esta mañana ha salido de la guardería con un singular árbolito de Navidad hecho con un cono de cartulina, calcomanías varias de estrellitas, algo de papel celofán rojo y algo de purpurina (diamantina), jejeje. Empieza a emocionarse con todo esto de la Navidad.

Sólo espero que le dure por mucho, mucho tiempo la ilusión.

18 diciembre 2007

Que nos congelamos



Esta caricatura apareció en la edición de hoy del periódico Las Provincias y bien refleja el adelanto de invierno que está azotando a España. En la Comunidad Valenciana ha nevado en cotas de 300 metros y a pesar de que Valencia capital está en el litoral, el frío también es extremo y peor aún, húmedo. Este año lo he sentido mucho en la espalda. En casa resulta imposible estar sin calefacción y la Gothic-Biker-Family tiene un constipado persistente que no acabamos de curar.

Ahora sí que habrá una Blanca Navidad :)





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12 diciembre 2007

Stardust y Neil Gaiman


Carl Sagan, increíble astrónomo y divulgador científico, dijo en alguna ocasión que: "Somos polvo de estrellas que piensa acerca de las estrellas". Miramos asombrados el firmamento, nos obsesiona saber que hay más allá de nuestro planeta y de nuestro amado satélite y a ciencia cierta no sé por qué tenemos esa terquedad, cuasi obsesión, por demostrar que no estamos solos. Lo cierto es que la majestuosidad del universo nos hace sentir pequeñísimos y el simple hecho de observar a esas pequeñas luces que tachonan el cielo nocturno puede desbocar nuestra imaginación.


Yo nunca había visto una estrella fugaz pero al fin tuve la oportunidad en las pasadas vacaciones que disfrutamos en un camping casi a orillas del embalse conocido como El Burguillo a unos 32 kilómetros de la ciudad de Ávila. V-a-l-g-a-m-i-t-o, independientemente de que hubo momentos en que nos sentíamos dentro de la primera peli de Viernes 13, hahaha, hubo otros inolvidables como atardeceres casi de postal, vendavales nocturnos que parecía que arrancarían de cuajo la tienda, una tormenta que nos hizo sentir en pleno diluvio universal pues nos inundamos :P, clima extremoso con días de calor infernal y noches de frío intenso y un enfrentamiento que tuve cara a cara con una mantis religiosa que terminó abatida por un periodicazo certero que le di, después de que se colara en nuestra tienda atraída por la lámpara y de paso asustara al pobre Happy Demon que empezaba a quedarse dormido. Otras cosas que bien valen la pena mencionar fueron ver cómo la luna pasaba de cuarto creciente a llena, con un halo naranja un poco particular y aquellas noches cuajadas de estrellas, muy parecidas a las que vimos hace tres años en Galicia. Justo una de esas noches, mientras recogía los platos de la cena y al mismo tiempo trataba de mirar el cielo, por fin pude ver una estrella fugaz. Y claro que pedí un deseo... aunque como bien dicen por ahí, los deseos no se cuentan porque no se cumplen, jejejeje. Lo único que puedo decir es que fue una petición para mi pequeña gran familia. En fin, que fue enorme mi alegría.

No sé quién, ni dónde, ni desde cuándo se empezó a creer que las estrellas podían conceder deseos. Pero como ya dije líneas arriba, observarlas siempre desata nuestra imaginación y Neil Gaiman, uno de mis escritores favoritos, lo supo plasmar muy bien en Stardust, un cuento de hadas para adultos, como siempre se ha considerado. Admito que supe de su existencia gracias a una extensa entrevista que Gaiman concedió a Carpe Noctem, una revista gótica americana, que es una lástima que se haya dejado de publicar. Esto ocurrió en el '98. En otro número de esta revista, también entrevistaron al artista Charles Vess que entre sus múltiples trabajos, se contaba la ilustración de la entonces novela de Gaiman. Sin embargo, por una cosa o por otra, nunca pude echarle ni un vistazo a Stardust. Me imagino que Sandman y Death no me permitieron ver más allá, jejeje. Pero esto pronto tendrá remedio: entre mi lista de regalos para estas Navidades hay un apartado muy especial que menciona la novela ilustrada, jejejeje.

Saber que pronto se estrenaría la versión cinematográfica me emocionó. Sé perfecto que hay montones de gente que terminan detestando las adaptaciones y muchas veces, les doy la razón. En el caso de Eragon, por ejemplo, ni siquiera he sentido la curiosidad de ver la peli: me sobró y me bastó leer más de la mitad del libro para imaginar que aquello no debía mejorar mucho una narrativa que encuentro sosa. Con Stardust, tal vez mi condición virginal, hahaha, funcionó. Casi puedo confesar que el final (por muy ñoño que le parezca a muchos) hasta unas lágrimitas me sacó, jejejeje. No puedo opinar si la peli se ajusta o no a la historia original, pero lo que se agradece es que el propio Gaiman haya dado "su bendición" al guión. He leído aquí y allá que la peli no tiene casi nada qué ver con la novela, que debieron edulcorar un poco la historia y blah, blah, blah. Me cuesta creer que hayan diferencias tan grandes cuando desde hace tiempo he leído que Gaiman siempre se quejaba de las malas o pésimas adaptaciones que han hecho de varias de sus obras, como la mini-serie que realizó la BBC con Neverwhere y de la cual se quejó amargamente o inclusive de que había un puntito donde nunca estuvo satisfecho del todo con el capítulo que escribió para la serie Babylon 5, además, Gaiman declaró que no quería que la gente que fuera al cine se encontrara con una pretenciosa adaptación que fallara en su intento de ser fiel a la novela.

Stardust adaptada al cine creo que tiene la virtud de convertirse en una peli entrañable y mucho tiene qué ver el casting. Aunque a decir verdad, Claire Danes como Yvaine, la estrella que cae a la tierra convertida en una caprichosa rubia que descubre que tiene corazón, mantiene casi todo el tiempo una expresión en la mirada como si se hubiese metido un chute de adrenalina, hahaha, y Charlie Cox como Tristan, el chico osado y capaz de ir a buscar una estrella caída para probar su amor y en el intento pasa de chico a hombre, me parece que no tiene carisma para ser protagonista. Por el contrario, fue un gran sorpresa ver el desarrollo del personaje que interpreta el grandísimo Robert De Niro: el capitán Shakespeare mandamás de un barco que surca los cielos y trafica con truenos. Sin embargo, tras esa facha de pirata duro se esconde un alma generosa, desmadrosa y que no duda ni un momento en salir del clóset cuando nadie se lo espera, hahahaha. Michelle Pfeiffer como la bruja Lamia, mala malísima donde las haya, está en su salsa. Y los hermanos herederos del trono de Stormgold (todos interpretados por conocidos cómicos ingleses), comandados por Rupert Everett como Secundus y que sólo pueden convivir en calidad de fantasmas, son el contrapunto simpático con humor bastante negro aunque un poco o un mucho desaprovechado.

Al parecer, Matthew Vaughn no fue la primera opción para dirigir Stardust. En 1998 Miramax adquirió los derechos, pero al cabo de un tiempo, las cosas no marcharon bien y Gaiman los recuperó. Más adelante, el escritor mantuvo charlas con Terry Gilliam sobre una versión cinematográfica. Pero el director se enfrascó en la filmación de The Brothers Grimm, así que Gaiman pensó en Vaughn pero tuvo que esperar a que terminara de filmar X-Men: The Last Stand. En octubre de 2005, Vaughn negoció con los estudios Paramount Pictures para dirigir y producir Stardust con un presupuesto de 65 millones de dólares.

Por cierto, parece ser que el próximo martes 18 se lanza al mercado Stardust en DVD y en HD DVD con contenido extra como el clásico making of, escenas eliminadas, los siempre divertidos bloopers y el trailer oficial. Esto ocurrirá, claro, en USA (tomemos en cuenta que allá fue estrenada el 10 de agosto).

En aquella revista que ya he mencionado antes, Neil Gaiman comentó que The High Cost of Living, una de las historias más emblemáticas de su personaje Death, coqueteaba con el cine. Y luego de casi diez años, parece que está cerca de hacerse realidad. Gaiman, junto con su hija Maddie, visitaron en junio pasado a Guillermo del Toro mientras este filmaba en Hungría Hellboy II: The Golden Army Los rumores que han empezado a correr es que Gaiman va a dirigir la adaptación y que Del Toro la producirá. Genial, ¿no?

Gaiman dijo en la misma entrevista que decidió darle un toque antiguo a Stardust desde el mismo momento en que la plasmó en papel con la ayuda de una pluma fuente y en bellísimos cuadernos de hojas blancas. El año pasado declaró que ubicó Stardust en la época victoriana donde la ciencia y la magia podían convivir. Los adictos a la ciencia tomaban fotografías de la luna y sin embargo creían que las estrellas sólo eran bolas encendidas de gas. "Tú tenías a la Inglaterra científica de un lado y del otro estaba el reino mágico"... Tal como sucede en Stardust.

29 noviembre 2007

Me siento incapaz de odiar, pero no soporto el odio

Sophie Lancaster (1986-2007)

Por lo regular, no abro los boletines que envían mis contactos de myspace. Muchas veces me basta y me sobra con leer los títulos de los mismos. Sin embargo, a finales de septiembre, si mal no recuerdo, leí con atención uno que nos envío un dj muy reconocido en Inglaterra: Martin Oldgoth Hablaba sobre juntar firmas (sólo para los residentes dentro del territorio británico) para protestar y sacudir conciencias sobre un hecho brutal que había apenas ocurrido en agosto: en la ciudad de Lancashire, una pareja cuya pinta era gótica, habían recibido una tremenda paliza por parte de cinco menores de edad. Los dejaron en tan malas condiciones que a la policía le costó identificar quién era la chica y quién era el chico. Según la noticia aparecida en el diario británico Telegraph UK, hasta los piercing que llevaban en algunas partes del rostro, les fueron arrancados a puñetazos, inclusive, se mencionaba que la chica había perdido una parte del cuero cabelludo debido a los tirones de pelo que le dieron sus atacantes. Sophie Lancaster, la chica, quedó en coma y sólo sobrevivió poco más de semana y media. Su novio logró recuperarse.

Es un hecho que la misma sociedad británica reconoce que hay algo muy podrido en sus entretelas. Artículos y reportajes van y vienen donde los especialistas declaran que los embarazos adolescentes abundan (madres solteras a puñados), que los chicos sólo conocen el lenguaje de la violencia y de las armas y que cada vez se reduce la edad de los infractores. Lo cierto es que, para bien o para mal, los ingleses confían y en cierta medida, abusan, del poder de los medios (no olvidemos el caso de Madeleine, la niña secuestrada o desparecida mientras sus padres estaban de vacaciones en un sitio turístico de Portugal) y en el caso de Sophie, hasta un líder conservador ha levantado su voz en contra de lo que todos llaman ya un "crimen de odio" y su familia ha creado una especie de asociación y/o campaña contra la violencia hacia las subculturas al que han llamado S.O.P.H.I.E (Stamp Out Prejudice Hatred (and) Intolerance Everywhere). Amigos, familiares y la mayoría que tenga dos dedos de frente, sabrá ver que el ataque sufrido por Sophie y su novio entra en la terrible categoría de crimen de odio. Y si nos ajustamos a lo que esto significa encontraríamos que: los crímenes de odio tienen lugar cuando una persona ataca a otra y la elige como víctima en función de su pertenencia a un determinado grupo social, según su edad, raza, género, identidad de género, religión, etnia, nacionalidad, afiliación política, discapacidad u orientación sexual. Un crimen de odio es una conducta violenta motivada por prejuicios.

Sophie y su novio fueron agredidos por su tipo de vestimenta o su estilo de vida y no voy a levantar mi voz en defensa de todo aquel que diga sentirse identificado con la ahora considerada tribu urbana, pero no apoyo ni apoyaré jamás cualquier clase de prejuicio. A pesar de que hay muchísimos casos de niñatos que no tienen ni pajolera idea de lo que va el Gótico y que tal parece que se visten y se maquillan con todo lo que consiguen en tiendas de disfraces. Quizás esos cinco idiotas que les taparon el paso por un parque a esa pareja vestida de negro, les pareció muy ingenioso darles una paliza sólo por el mero gusto de ir y contar que los pobres chicos ni las manos había metido, que los góticos son unos maricas y bla, bla, bla. Menos mal que los pocos testigos que hubo de tal ensañamiento, no se hicieron de la vista gorda y declararon. Gracias a ellos, ahora esos cinco hijos de puta están siendo juzgados aunque lo que tienen a su favor en que son menores de edad.

Como pocas veces se había visto, la comunidad gótica británica se ha unido en una larga serie de tributos y conciertos en memoria de Sophie Lancaster. Algunos pensarán que son acciones exageradas, otros creemos que sin bien pueden parecer algo descabellado y que ya basta de que la mayoría de los góticos siempre culpe a la sociedad de todos sus problemas que en la mayoría de los casos sólo habitan en sus cabezas, lo cierto es que siempre se buscan y siempre se encuentran chivos expiatorios donde algunos descerebrados descargan sus frustraciones. Y aquellos que se atreven a ser un poco diferentes o que lo son por su propia naturaleza, son lo que siempre pagan el pato.

El pasado 12 de noviembre se llevó a cabo el funeral de Sophie y no es que quiera recrearme en el dolor de su familia y de su novio, pero tal como se puede ver en las imágenes reunidas en un video-tributo que ha sido colgado en youtube.com, debió ser un funeral emotivo, con un ataúd blanco donde todos sus amigos escribieron alguna frase.

Es cierto que cada día hay miles de personas que padecen o sufren de discriminaciones por todo tipo de motivos, principalmente por su condición sexual, por su apariencia o por su origen (recordemos al hijo de puta que hace unas cuantas semanas atacó sin más a una chiquilla ecuatoriana en el metro de Barcelona), que Sophie y su chico no han sido los únicos... Pero ojalá sean de los últimos que son presas de frustraciones ajenas, de gente sin valores (y no hablo en cuestiones moralinas sino en tener conciencia de aquellos que nos rodean y del respeto que nos merecen).


Aquí les dejo el video-tributo.